El aumento de la esperanza de vida, la excesiva exposición al sol debido a actividades de ocio al aire libre o a la búsqueda del bronceado y el deterioro de la capa de ozono contribuyeron al incremento de los problemas cutáneos.
Problemas que se intensifican durante el verano, debido a la alta incidencia de los rayos del sol y su relación directa con la aparición de cáncer de piel, según advierte la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD).
"Los rayos solares, aunque son filtrados en alta proporción por la capa de ozono, son los principales responsables de la generación del cáncer de piel", destacan desde la entidad.
Los rayos solares UVA y UVB (rayos ultravioletas) pueden cambiar la estructura de la piel y provocar alteraciones a corto plazo, como manchas y quemaduras, y a largo plazo, como envejecimiento precoz y cáncer.
El efecto de las las radiaciones en la piel es acumulativo, progresivo e irreversible. "Cada año se ven más casos de cáncer de piel y en personas más jóvenes. Lo que antes veíamos en un paciente de 70 años, hoy lo observamos en uno de 50. Esto es debido al exceso de sol y a la moda del bronceado a cualquier precio. Recién ahora se está tomando conciencia del daño que esto acarrea para la piel", señaló a El Tribuno la doctora Elizabeth Farjat, especializada en dermatología.
Los días nublados no nos protegen de la acción nociva del sol. "Aunque el tiempo esté nublado, el 70 u 80% de la radiación ultravioleta atraviesa las nubes. El agua, la arena o la nieve reflejan los rayos solares, por lo que es necesario aplicarse fotoprotección aunque estemos a la sombra", informa la SAD.
Si bien se recomienda no exponerse al sol entre las 10 y las 16, ello no significa que fuera de ese horario no exista riesgo. "Es menor, pero existe", advierten.
Ante estas evidencias, la aplicación del protector solar de manera diaria, varias veces al día, se ha tornado una obligación.
Su uso previene no solo el envejecimiento prematuro de la piel y las quemaduras solares, sino también los efectos secundarios a largo plazo. Cuanto mayor sea el número del factor de protección solar (FPS), mayor será el poder de protección.
"El uso del protector solar es de gran importancia para prevenir el cáncer. Hay que utilizarlo a partir del FPS 40. Los de menor protección ya se están dejando de fabricar porque no cuentan con lo necesario para proteger la piel. Se debe aplicar todos los días varias veces al día", afirmó Farjat.
Daño acumulativo
Los dermatólogos señalan que entre un 50 y un 80% del daño por exposición solar que un individuo recibe durante toda la vida se produce en la infancia y la adolescencia.
"En los niños el sistema natural de protección no está desarrollado y en ellos el daño solar es máximo y acumulativo. Una adecuada protección en la infancia disminuirá el riesgo de desarrollar cáncer en la edad adulta", destaca.
"Hay que aprender a cuidarse de los efectos dañinos del sol. Los menores de un año no deben estar expuestos bajo ninguna circunstancia. Los niños y adultos debemos usar protectores solares, ropa blanca, gorras, etc. para evitar el daño celular", aseveró Farjat.
Los tipos de cáncer
Existen tres tipos de cáncer de piel. El carcinoma basocelular, que es el más frecuente, especialmente en personas de raza blanca. "Tres de cada diez personas de raza blanca tienen la posibilidad de desarrollar un carcinoma basocelular", afirma la SAD.
También detallan que en las últimas décadas se observan más casos de cáncer a edades más tempranas. "La principal causa de su aparición es la exposición crónica a las radiaciones ultravioletas. Puede desarrollarse en genitales y cuero cabelludo. Son tumores de crecimiento lento que excepcionalmente dan metástasis pero, sin tratamiento, puede extenderse a ojos, nariz, conducto auditivo, etc.".
Se trata de una lastimadura que sangra y no cicatriza, una mancha rosada o área irritada que no desaparece.
El segundo cáncer de piel más común es el carcinoma espinocelular. Puede desarrollarse sobre piel y mucosas o semimucosas (labio, boca, lengua, genitales y canal anal. Sin tratamiento el tumor puede dar metástasis y ser mortal.
"Se manifiesta a través de una cicatriz áspera, costrosa y sangrante, que no se cura. También por crecimientos similares a verrugas".
Finalmente, el tipo de cáncer más agresivo es el melanoma, que sí hace metástasis y puede resultar mortal. Consiste en la transformación maligna del melanocito, célula responsable de la pigmentación de la piel.
Los factores de riesgo para la aparición del cáncer son la exposición constante al sol, antecedentes familiares de cáncer de piel y ser de raza blanca.
"No obstante, nadie sabe si tiene la predisposición de desarrollar un cáncer, más allá del color de piel, por eso hay que cuidarse", aclara Farjat.
Prevención
Para ello, es fundamental realizar autoexámenes periódicos. Cualquier cambio en manchas y lunares puede ser signo de alarma: alteraciones en la forma, bordes (que se hacen más irregulares), color (un solo color negro o varios colores en una sola lesión) y tamaño. La consulta al médico es fundamental. "Todos los tumores diagnosticados a tiempo tienen tratamiento con muy buena evolución", afirma Farjat.
Otro factor de riesgo de cáncer es el uso de camas solares. La SAD advierte que las lámparas empleadas generan radiación ultravioleta (UVA y UVB) con más intensidad y los rayos inciden en forma más directa sobre la piel, "ya que la persona está inmóvil".
En coincidencia, la doctora indicó: "Las camas solares producen igual o mayor daño que el sol".

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