La Sociedad de Arquitectos de Salta (SAS) conmemora hoy sus 50 años de vida institucional como órgano gremial sin fines de lucro. Fundada el 29 de marzo de 1966, cuenta con más de 150 personas asociadas en toda la provincia y cumple una función articuladora entre las instituciones públicas, privadas y la ciudadanía. El acto se realizará hoy, a las 19.30, en Alsina 345.
Participan de esta celebración profesionales y empresarios de la construcción, autoridades de la Universidad Católica de Salta, estudiantes de Arquitectura, funcionarios públicos de las áreas competentes y representantes de organizaciones civiles.
A través de este acto, la SAS busca simbolizar los logros de la entidad generando debates político-técnicos durante cinco décadas para realizar acciones directas y generar cambios y adecuaciones en la legislación que afecta a profesionales de la arquitectura y a la comunidad en general.
Se hará una reseña de la historia de la SAS, se homenajeará en forma especial a las arquitectas y arquitectos que hayan mantenido su vida profesional ligada al trabajo gremial y se presentará un documento que contiene análisis y propuestas de solución a los problemas de la ciudad y algunos extensivos a la provincia.
Susana Appa Plaza es vicepresidenta de la SAS y está a cargo de la gestión desde el año pasado, tras la renuncia de la presidenta. Estudió en la Universidad Católica de Córdoba e hizo una maestría en administración. Lleva seis años en la comisión directiva de esta institución.
En diálogo con El Tribuno, destacó que la SAS "es un gremio". "No responde a ninguna línea política. No hay ideologías mediante. Somos muy plurales y tratamos de ser lo más objetivo posible con respecto a la ciudad", comentó. "Lo hacemos en forma voluntaria y convocamos a quienes estén dispuestos a trabajar y comprometerse. Proponemos unidad", manifestó. El único requisito para ser socio es tener el título de arquitecto.
La SAS se ha dedicado al amparo de los derechos de los profesionales y a la evolución de la arquitectura en la planificación de las ciudades, su desarrollo y conservación. "Estamos muy felices de estos 50 años, aunque con muchos problemas y dificultades", señaló. "No recibimos fondos salvo la contribución de los 150 socios y socias que trabajan en comisiones y reciben capacitación continua. Cuando la SAS se expresa sobre algo, es con el consenso de todos", sentenció.

Institución autónoma y de libre expresión

Julio Guzmán, socio de la SAS, aseguró a El Tribuno que se trata de "una de las instituciones que más ha luchado por tener una legislación propia en la ciudad". Guzmán ha sido presidente de la institución entre 1980 y 1982. En ese período la SAS organizó el primer Encuentro de Restauradores de América del Sur y el primer Congreso de Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbano. Este dio comienzo a una política de preservación de patrimonio con la primera ordenanza municipal que estudiaba el área central de la ciudad y fijaba algunas normas edilicias. "En este tema, Salta ha sido pionera", aseguró.
Guzmán contó que la SAS se creó a raíz de la demolición de la casa de los jesuitas que estaba en la calle España, al lado del actual edificio de Rentas, en la década del 60. Siempre ha tenido su voz respecto a los problemas de la ciudad.

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