Los trabajos para la creación del nuevo establecimiento comenzaron en 1914. Había que preparar dos piezas y luego comunicarlas con un salón ubicado en la parte posterior del templo.
En 1916, el domingo 26 de marzo, las aulas fueron bendecidas por el obispo José Gregorio Romero, quien con capa y mitra las recorrió orando y rociando todo con agua bendita. A todo esto, la Banda de Música de la Provincia tocaba, según crónicas de la época, "alegres piezas musicales".
Concluida la ceremonia de bendición, el obispo Romero, acompañado por el gobernador Abraham Cornejo, el intendente Alberto San Millán e invitados especiales ingresaron al salón de actos. Allí la comitiva fue recibida por el padre guardián, Enrique Biagini, quien pronunció un elocuente discurso. Luego tomó la palabra el obispo, quien elogió la nueva labor educativa que emprendían los franciscanos. Al final, los asistentes brindaron con cerveza que fue servida por los frailes anfitriones, ignorándose si el jugo de cebada era elaboración propia, tal como aún ocurre en los conventos franciscanos de Alemania.
En el primer día de clase asistieron 50 alumnos que fueron recibidos por los docentes fray Francisco Yovinitti, fray Bernardino Nardini (director) y el maestro laico Ernesto González.

Los promotores

Se puede considerar como fundadores de la escuela a los franciscanos Bernardino Nardini, primer director, y a Francisco Yovinitti, maestro. Al principio la institución fue privada y gratuita, funcionando como "incorporado" ya que sus graduados eran reconocidos por el Consejo Nacional de Educación, previo examen. Asimismo, hay que resaltar que el establecimiento recibió subsidios y ayuda en mobiliarios por parte del organismo nacional y del Consejo General de Educación de Salta.
En 1936 la escuela tenía 150 alumnos, su director era el padre Enrique Di Mario y los maestros eran Ernesto González, Francisco López, Alberto Campilongo y Roberto Pastrana.
En 1948, para la escuela comenzó una nueva etapa. Fue incorporada al Consejo General de Educación de la Provincia, organismo que se hizo cargo de los sueldos de sus docentes.
En 1953, el director de la escuela también pasó a ser designado y remunerado por el ente provincial, siendo el padre José Butinelli el primer director nombrado bajo esa modalidad. También fueron directores de la escuela San Francisco los padres Enrique Di Mario, Arístidi Nibi, José "Tito" Collalunga, Luigi "Mansueto" Zangrilli, Atanasio Rossi, Roque Chielli, Bernardo D''Amico, Alberto Daga, José Buttinelli y Benito Honorato Pistoia, entre otros.

La gran tarea educativa de los padres franciscanos

Desde 1582 esta orden es parte de la historia cultural de Salta.
La congregación franciscana está unida a la historia de Salta desde los orígenes de la ciudad. Juntamente con el licenciado Hernando de Lerma llegó a este valle el misionero franciscano fray Bartolomé de la Cruz. De ahí que la primera orden religiosa establecida por estos lares fue la que llegó en 1582 bajo la advocación de San Francisco de Asís. Desde entonces los franciscanos irradiaron su apostolado, dedicándose a predicar, hacer obras de beneficencia social y enseñar.
Muchos problemas debió sortear fray Juan Bartolomé, ya que sus superiores le habían encomendado iniciar la construcción del edificio del convento.
En 1583 las autoridades de Salta adjudicaron a los franciscanos otra manzana de terreno y en 1592 aún no habían logrado erigir la iglesia, cosa que recién se concretó en 1626.
En 1674 se levantó la segunda iglesia en el mismo lugar que ocupa la actual, que es la tercera y cuya piedra fundamental fue colocada en 1759, cuando era su guardián fray Domingo de Aranzuzú. Pese a ello, su bendición e inauguración se retrasó por más de 35 años. Y así fue que bajo la advocación de San Diego fue inaugurada en 1796.

Educación y cultura

Hay que destacar que el convento franciscano siempre prestó notables servicios en pro de la cultura religiosa y profana de los salteño. Además de una escuela primaria, se dictó clases de filosofía y teología y acción educacional privada, como escuela conventual.
Por el incendio del 20 de junio de 1772, siniestro que destruyó convento, aulas y parte de la iglesia, el padre provincial franciscano, fray Gregorio de Ascona, pidió a la Junta de Temporalidades de Salta la cesión de iglesia, colegio, casa y huerto que habían sido de los jesuitas. La Junta accedió, pero con la condición de que los franciscanos educaran a los niños que habían estado a cargo de los jesuitas. Fue así que los franciscanos comenzaron a dictar clases de primeras letras, latinidad y filosofía en el exsolar de la Compañía. Allí lo hicieron hasta 1774, cuando concluyeron la reconstrucción de su edificio siniestrado.
En el Archivo General de la Nación, en 1772, figuran como docentes del convento los frailes Ignacio de Tejadas, Matías Martínez y Bruno Sarmiento. En 1783 estaban Francisco Ferreyra y Emanuel Ruiz; en 1785 Emanuel Ludovico y José Pereyra; y en 1793, Eduardo García y Javier Gomestegui.
En 1808, la Orden Seráfica tomó a su cargo la escuela pública y gratuita de Latinidad, Filosofía y Teología, pero no pudo funcionar a pleno por los acontecimientos políticos y militares que se sucedieron a partir de 1810.

La creación del instituto Padre Gabriel Tommasini

Hace 50 años, los franciscanos de Salta anunciaron oficialmente la creación del instituto Padre Gabriel Tommasini, un bachillerato comercial, incorporado a la enseñanza oficial.
Fue entonces que contaron a El Tribuno que “El bachillerato comercial era un viejo sueño de la comunidad franciscana. Es el verdadero broche de oro de estos cincuenta años (1916 - 1966) de tan intensa actividad educacional.
Estas son las puertas para la juventud de Salta; y aquí está la hermosa posibilidad de una formación integral”.
Y lo presentamos (al nuevo establecimiento) en medio de magníficos institutos secundarios que ya existen en nuestra cuidad. Lo presentamos para que se incorpore a la labor educacional a nivel superior, y colaborar así con la cultura de la juventud salteña.
Hay que reconocer que los franciscanos no somos nuevos en la enseñanza superior. La escuela de latinidad del 1700; la preocupación de los franciscanos, herederos de los estudios superiores dejados por los Padres Jesuitas, en el 1800; la dirección de la célebre Universidad y del Colegio Máximo de la ciudad de Córdoba, son respaldos claros de las posibilidades de los franciscanos en el campo de la educación. A eso hay que añadir el instituto secundario que dirigimos en la progresista ciudad de Tartagal, que ya llegó a la quinta promoción de bachilleres.
Salta se va a enriquecer con esta nueva casa de estudios, y nosotros los franciscanos esperamos no defraudar la confianza. Estamos dispuestos a cualquier sacrificio”.

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Ricardo Reales
Ricardo Reales · Hace 1 mes

yo curse mis estudios completos, jardin ( con el Padre Honorato Pistoia como director), primaria y secundaria (6 años), a lo largo de estos 14 años, nos decian que esa era nuestra CASA, que nuestros hijos debian estudiar alli. Llego el dia, y fui varias veces al colegio,casi que ni me dejan pasar, no tenia ningún privilegio por ser ex alumno, tuve que ir a hacer una fila de 2 cuadras para una lista de espera, pero vi, que a 2 niños los inscribieron directamente, uno por que conocia a un ordenanza y otro por acomodo de Luis Canibal, que desilucion tan grande, abandone la fila y deje a tras tantos años de esa fantasia de pertenecer a la familia franciscana. En mi época ( que era una excelente enseñanza) lo fundamental era la familia (casados por civil e iglesia) ahora vi que eso de la familia paso a un rol secundario.

Ricardo Reales
Ricardo Reales · Hace 1 mes

yo curse mis estudios completos, jardin (teniendo como director al Padre Honorato Pistoia), primaria y secundaria (6 años), durante esos 14 años de mi vida, siempre nos dijeron que esa, era nuestra CASA, que alli deberian estudiar nuestros hijos.Pero cuando llego e lmomento de inscribir a mi hijo, de nada valio ser ex alumno, tuve que ir varias veces y finalmente a hacer una fila de 2 cuadras para pre-inscribir en lista de espera. Lo curioso es que hubo padres a quienes si le inscribieron directamente a sus hijos sin entrar a al lista de espera,es por que conocían a un ordenanza del colegio y otro era por medio de Luis Canibal, asi que deje la fila y me fui, desilusionado con lo que crei que era mi casa. Después me entere que la enseñanza decayó bastante comparado con mi época y que ,lo que antes era requisito fundamental de una familia (estar casados por civil e iglesia) ahora paso a un plano secundario.


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