Debemos todos comprender que lo que comúnmente se conoce como "alimentos" o "cuota alimentaria" es mucho más que una obligación de entregar una suma de dinero por parte del progenitor no conviviente, es un derecho fundamental del niño, niña o adolescente para el logro de su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social. Sería entonces más adecuado hablar de prestación asistencial parental, porque la denominación "alimentos" se queda en lo patrimonial y dinerario y no alcanza para tomar conciencia de lo estrechamente vinculado que se encuentran los alimentos con la afectividad y la solidaridad familiar.
El tema más importante de los "alimentos" es el de su muy escaso cumplimiento. Debemos analizar las causas del incumplimiento de este derecho fundamental de los niños y adolescentes.
Causas: 1) Los padres incumplidores de esta prestación, aun cuando la hayan convenido voluntariamente, ven en los llamados alimentos solo una obligación de entregar una suma de dinero no logrando vislumbrar lo indisolublemente unida que se encuentra a su afectividad para con sus hijos y a la solidaridad familiar. Aquí cabe una gran responsabilidad de la educación para una paternidad responsable, en los operadores del derecho de familia -abogados, defensores, asesores, fiscales y jueces- en lograr educar y transmitir a quienes acuden a nosotros la importancia de la prestación asistencial parental para el logro de un pleno desarrollo de los niños y adolescentes y su consustanciación con la afectividad y la solidaridad familiar. También tiene responsabilidad el entorno familiar del incumplidor, quien muchas veces resulta apoyado en su actitud incumplidora por su nueva pareja, su nueva esposa y también por sus padres, quienes resultan ser ni más ni menos que los abuelos del niño cuyo derecho se está vulnerando.
Un padre que no está separado de su esposa o pareja y vive con la misma y los hijos generalmente no se desentiende de sus obligaciones materiales o económicas, pero una vez separado de su mujer muchas veces sí lo hace, sin comprender que por el hecho de haber pasado de la convivencia a la separación no se alteran en nada las necesidades de los hijos y por consiguiente no se debe alterar la prestación asistencial parental.
2) Pero aún vista solo como una obligación dineraria, es una de las obligaciones de entregar dinero más débiles, ya que no está desarrollado un sistema de garantías para su cumplimiento como sí se hace con un contrato o acuerdo civil que se lo rodea de una serie de garantías para su efectivo cumplimiento. Aquí sí es mayor la responsabilidad de los operadores del derecho que no hemos sabido encontrar soluciones creativas para dotar a los acuerdos alimentarios de garantías suficientes, solo está el embargo del sueldo del alimentante; pero debemos comenzar a pensar en otro tipo de garantías como fianzas o incorporar en los acuerdos igualmente a los abuelos paternos y otras que irán surgiendo en la práctica diaria.
Resulta claro para cualquier persona que un contrato o convenio civil sin garantías genera un alto riesgo, entonces debemos trabajar arduamente para dotar cada vez de mayores garantías a los convenios y sentencias alimentarias.
3) Durante mucho tiempo y aún hoy se sigue considerando el derecho de familia y el derecho de los niños como un derecho menor; demostrativo de ello es que no hay en la provincia de Salta una Cámara Civil en Personas y Familia como la hay en el fuero Civil y Comercial Común, ni siquiera hay una sala con esta especialización en dicha cámara.
4) Hay también responsabilidad en el Estado que sigue amparando el trabajo informal y precario al no combatirlo decididamente. Y también la hay en organismos públicos y empresas privadas que una vez fijadas las cuotas alimentarias no proceden al inmediato cumplimiento en tiempo y forma de la orden judicial de embargo de sueldo sino hasta después de muchas intimaciones judiciales donde los jueces no se animan a fijar "astreintes", es decir condenas que conminen al cumplimiento por parte de organismos oficiales y empresas privadas.
Como se puede observar, la falta de cumplimiento de las obligaciones alimentarias no solo es responsabilidad de los padres no convivientes sino también de la familia del mismo, de su entorno, de los operadores del derecho, de los jueces y del Estado.

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Sección Editorial

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Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 10 meses

La nota de la Dra. Buira no es sólo impecable en fondo y forma, sino que pone sobre la mesa un viejo tema, donde se comprueba que los grandes perdedores de los conflictos matrimoniales, son los hijos.

EDDY PLATE
EDDY PLATE · Hace 10 meses

LA OBLIGACIÒN ES SOLO PARA LOS HOMBRES? LAS MUJERES SOLO TIENEN DERECHOS? O ES QUE SIEMPRE SON INIMPUTABLES?

EDDY PLATE
EDDY PLATE · Hace 10 meses

ENTONCES , QUE LE AVISEN A LA MADRE DE MIS HIJOS!!!!!!!!!!

CONDE SALTA
CONDE SALTA · Hace 10 meses

CUANDO LA DOCTORA SE REFIERE A PADRES, SE REFIERE TANTO A PADRES COMO A MADRES.


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