Hoy, a partir de las 19.30, el sacerdote Javier Soteras, director de Radio María, brindará una charla denominada “Cura Brochero y Madre Catalina, amigos de Dios”. El encuentro será en el colegio de Jesús, Belgrano 636, de la ciudad de Salta. La entrada será libre y gratuita.
Brochero, el santo argentino, fue hijo de una familia numerosa del siglo XIX y fue un gran impulsor del desarrollo comunitario en la zona de Sierras Grandes, Córdoba. Murió ciego y con lepra, enfermedad que contrajo asistiendo a los enfermos.
La teóloga y docente salteña, Silvia Peralta, explicó que Brochero llevó el Evangelio a zonas realmente inhóspitas, acompañó a sus pobladores y promovió su desarrollo local. La teóloga y docente salteña, Silvia Peralta, explicó que Brochero llevó el Evangelio a zonas realmetne inhóspitas, acompañó a sus pobladores y promovió su desarrollo local.
Se trató de un hombre de fe y un ciudadano comprometido con su tiempo, que trabajó incansablemente para construir puentes entre diferentes visiones de país.
José Gabriel “El Cura” Brochero, quien fue proclamado santo este año, nació, se santificó y murió en la Argentina. Es el modelo de sacerdote que le agrada al Papa Francisco: que sale al encuentro de la gente, que la acompaña en sus gozos y padecimientos, que contribuye a que vivan dignamente. Y trabaja por una comunidad más integrada y solidaria.
Según la biografía oficial, Brochero nació en Santa Rosa de Río Primero, Córdoba, el 16 de marzo de 1840, en una familia muy cristiana. Fue el cuatro de diez hermanos. Fue ordenado sacerdote el 4 de noviembre de 1866. Durante sus primeros años fue ayudante en la catedral de Córdoba, tiempo en el que asistió a las víctimas de la epidemia de cólera que azotó a la ciudad. Tras obtener el doctorado en filosofía fue nombrado prefecto de estudios del seminario mayor.
En 1869 fue designado párroco de la extensa zona de San Alberto, un área vastísima, sin caminos ni escuelas, con muy pocos habitantes, que vivían esparcidos por la cadena montañosa de Sierras Grandes, en condiciones de miseria moral y material. Allí, Brochero se dedicó no sólo a anunciar el Evangelio, sino también a educar y ayudar a los lugareños, haciendo que edificaran iglesias, escuelas, caminos, sedes postales y bancarias, y también procurando la extensión de la red ferroviaria.
En 1877 inauguró una casa de ejercicios espirituales por la que pasaron más de 40 mil personas. Después de dedicarse sin descanso a la actividad religiosa, en 1908 tuvo que dejar el cargo de párroco a causa de la lepra que había contraído durante sus visitas a los leprosos. Vivió algunos años con su hermana en su pueblo natal. En respuesta a los pedidos de sus antiguos feligreses, regresó a su casa en Villa del Tránsito, donde murió leproso y ciego el 26 de enero de 1914.

La Madre Catalina, cerca de la beatificación
La junta médica del Vaticano aprobó a mediados de este año el milagro atribuido a la fundadora de las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús en Argentina. Se le atribuye la curación de una mujer con muerte clínica.
A la Madre Catalina, fundadora también del colegio San Luis Gonzaga, se le atribuye la curación de una mujer que tuvo una muerte clínica por una hora y después reaccionó. Es un paso muy importante, la beatificación, que puede ser el año próximo en Córdoba, indicó el obispo de Cruz del Eje, Santiago Olivera, quien además recordó que la Madre Catalina estuvo muy unida a la obra pastoral del Cura Brochero.
Josefa Saturnina Rodríguez, su verdadero nombre, nació el 27 de noviembre de 1823 en Córdoba. En 1877, invitada por el Cura Gabriel Brochero, se instala en Villa del Tránsito y le ayuda en su tarea de evangelización y a difundir los ejercicios espirituales. Falleció en la Pascua de 1896. Fue declarada Venerable el 17 de diciembre de 1997 por el papa Juan Pablo II.

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