Muchos escritos antiguos dan cuenta que entre los celtas y los druidas se practicaban las relaciones sexuales estáticas para llegar a alguna forma de alteración del estado de conciencia.
La sexualidad, en sí misma, no es imprescindible en el ámbito chamánico, si bien es cierto que está presente en muchos de sus ritos, sobre todo en las iniciaciones chamánicas. En los tratados antropológicos respecto al chamanismo se reconoce a una figura que interactúa sexualmente con el chamán, que es la de las mujeres-espíritu. La función de estas "esposas celestes" es ayudar al chamán durante su experiencia extática y en el mayor de los casos, la de instruirles.
La sexualidad resultaba sagrada en el mundo celta, entendiendo las uniones de hombre y mujer como realidades sacras. Por escoger algún ejemplo como esbozo de esta sacralidad podemos mencionar los casos en los que los dioses se unían entre ellos en cópulas sagradas, los casos en los que yacían con los mortales sexualmente como precio por los favores otorgados o como adiestramiento sagrado o los de los sacerdotes druidas que realizaban actos sexuales, o emulando la sexualidad, para alcanzar estados alterados.
Sexualidad sagrada y obligatoria
En el legado que nos ha llegado de los mitos celtas, el caso más conocido de sexualidad sagrada es el de la cópula sagrada entre Dagda y Morrigan en el río Boynne. Otras cópulas sagradas incluyen las ejercidas por la Reina-Diosa Maeve (también conocida como Reina Madb o Mebd). Medb o Maeve es la reina de Connatch. Como Morrigan es una diosa guerrera y profundamente sexual. Hasta tal punto llega su sacralidad sexual que ningún rey puede gobernar en Tara si no había cohabitado con la Reina Maeve. Está estrechamente unida a la concepción de la Realeza Sagrada y este ritual institucionalizaba la relación del Rey como símbolo de la fertilidad masculina y a la Reina-Diosa (diosa madre) como representante de la Tierra con la prosperidad futura de la tierra. Este acto de elección del nuevo rey se culminaba con otra ceremonia extática conocida como Tarbhfhess o Tarbh Feis, que se puede traducir como "el sueño del Toro". Este rito se ejecutaba tras el ceremonial en el que el pretendiente al trono pasaba la prueba del contacto con la piedra fálica de Fál (uno de los cuatro tesoros sagrados de los Thuata de Danaan).
Los propios druidas tendrían ritos sexuales extáticos. Posidonius, historiador y filósofo estoico, lo describía de esta manera: "Muestran gran veneración por los árboles, de los que se sirven después de que realicen cantos, caricias y otras obscenidades que prefiero no relatar". Plinio también realiza una descripción al respecto: "Mientras los druidas apoyan sus virilidades con gran devoción y ceremonial sobre las cortezas de los árboles, las druidesas qe parecían encontrar deleite en el roce de las piedras".
Cambio ceremonial de sexo
Por último cabe reseñar el cambio ceremonial de sexo, pues resulta una costumbre chamánica bastante común, probablemente con el fin de alcanzar la trascendencia del género sexual y de superar la polaridad propia del ejecutor de la ceremonia chamánica.
En las tribus antiguas de prácticamente todo el mundo, los hombres que adoptaban las maneras y el vestido de las mujeres disfrutaban de alta estima como chamanes o ejercían el sacerdocio sagrado.
Como ejemplo podemos nombrar a los Yakut siberianos, en los que existen dos categorías de chamanes, los "blancos", que representaban las fuerzas creativas, y los "negros", que representaban las fuerzas destructivas, comportándose estos últimos como mujeres.
SIN RELOJ. Los especialistas hablan de la duración ideal del coito
No hay un tiempo óptimo parejo, pues cada pareja debe aprender a darse sus propios tiempos y ritmos. Sí es importante saber que una estimulación más rica deriva en coitos más placenteros. De todas formas, hay una suerte consenso en que una relación de entre 7 y 13 minutos es considerada normal y deseable, sin tener en cuenta el juego previo.
Es complicado establecer cuánto debe durar el coito (unión del pene y la vagina); si bien, textos publicados en la revista Journal of Sexual Medicine señalan que la duración de una relación sexual placentera debe ser entre 7 y 13 minutos, sin tomar en cuenta los juegos previos. No obstante los expertos aconsejan no mirar el reloj, sino disfrutar el momento.
Uno de los mitos sobre la sexualidad que se ha instalado como verdad indica que entre más prolongada sea la penetración vaginal, mejor será el acto sexual. Muchas personas imaginan que la duración del coito debe ser durante toda la noche y con erecciones cada vez más pronunciadas; sin embargo, esto no sucede en realidad.
“El acto sexual es diferente en cada persona y pareja, a lo que se suman situaciones específicas y del entorno donde vaya a tener lugar. Se estima que aproximadamente 20 a 30 minutos es el tiempo en que una mujer llega al clímax; pero, debe quedar claro que ese tiempo no es sólo para coito, sino que incluye besos, caricias, abrazos, sexo oral (cuando se desea), y tal vez 10 minutos de penetración”, explica la terapeuta sexual y psicoterapeuta Rinna Riesenfeld, codirectora de la librería El Armario Abierto (especializada en sexología).
Lo realizado durante los juegos eróticos previos influye en gran medida, pues si el jugueteo fue pobre, prácticamente se le va a cargar toda la importancia a la cópula, la cual suele resultar falta de estimulación y un coito insatisfactorio para la mujer.
La creencia errónea de que la corta duración del acto sexual es anormal suele ocasionar disgusto en la pareja. Incluso, hay quienes se angustian y creen que tienen un problema al cual deben dar solución, por lo que no es extraño que acudan a terapia con psicólogo o sexólogo, debido a que su vida comienza a verse afectada.
En particular, “los hombres tienen pesada carga, pues pareciera que el coito depende sólo de ellos, de la duración de la erección y del control de la eyaculación. Todo ello termina siendo muy estresante”, agrega la experta
Y señala: “En la estimulación de la pareja no sólo debe utilizarse el pene, ya que para el mismo fin es posible la estimulación sexual manual con los dedos, lengua o algún juguete sexual; de esta manera puede durar más tiempo la penetración sin que todo dependa de la erección y de la posterior eyaculación”.
“Resulta curioso que una pareja, si antes de experimentar la penetración, tiene encuentros más duraderos, obtiene más satisfacción”, resalta la Dra. Riesenfeld.


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