Sentirse liviano, moverse con tranquilidad, sentir que la música recorre el cuerpo y que se puede volar. Así se sienten algunos de los alumnos de Rosalyn Ruiz de la Academia Danzarte. "Tengo dos turnos y cada uno fue tomando su propio ritmo. Son personas de entre 20 y 45 años", destacó Rosalyn a El Tribuno.
Estas clases están dirigidas a los adultos que nunca hicieron danzas clásicas o que las hicieron hace mucho tiempo y quieren retomar la experiencia. "Hay mucha gente que siempre tuvo la inquietud de hacer esta práctica y nunca se animó. Creo que esta es una buena oportunidad. Se trabajan las técnicas en barras, piso y desplazamiento. Es lo que nosotros vamos viendo durante las clases y en función de las necesidades de las chicas", describió Ruiz. Danza para adultos se dicta los martes y jueves, de 16.30 a las 17.30, y los lunes y miércoles, de 20.30 a 21.30.
La profesora explicó que entre los alumnos se puede encontrar aquellos que ya hicieron danzas y que buscan fortalecer los conocimientos que ya tienen. Y están también los otros, los que nunca hicieron danza y que buscan comenzar ahora. En ambos casos con los ejercicios y posturas que se realizan se trabaja estiramiento, flexibilidad, giros, colocación del cuerpo, mejoramiento de la postura y elongación. "Trabajamos también en piso la tarea de desarticulación, un poco para que se reconozca el cuerpo y sobre eso se van viendo las limitaciones y las posibilidades", explicó Rosalyn.
También se hace un trabajo más específico, tratando de mejorar la coordinación.
"Lo que se busca es que la gente se acerque y vea cómo se siente. Hay que recordar que el clásico es un trabajo muy estructurado pero al mismo tiempo ayuda mucho en el mejoramiento corporal", explicó la profesora. Y agregó que cuando se sale a la calle se pueden ver los beneficios de esta práctica. Con ella se evitan dolores de espalda e incluso ayuda a saber caer para evitar lesiones.
Esto ayuda a tener una mayor liviandad en el cuerpo.
Quienes practican danza no necesariamente deben realizar una dieta estricta. "Se recomienda que traten de tener una alimentación natural, pero no se exige una dieta estricta como puede ser en otros casos, en los que la formación es mucho más dura porque se trata de una educación formal para la danza", explicó Rosalyn.
La práctica de danza para adultos -si bien puede ser tomada como una formación- no es tan estricta como cuando se dicta para adolescentes. "Esta es una formación más tranquila y armónica, porque se trata de personas que ya están en otra etapa de la vida", explicó Rosalyn.
En cuanto al vestuario, el requerimiento básico es ropa cómoda, pero luego de la segunda clase, cuando los participantes están seguros de que esto es lo que quieren hacer, se les pide que se compren una par de zapatillas de media punta.
Rosalyn Ruiz es profesora de danza y llegó a la Academia Danzarte en un encuentro de reapertura. "Me quedé en el espacio para dar clases de contemporáneo que ya doy durante todo el año en el Centro Cultural América. A mucha gente le gustó y fuimos creando este espacio al que ahora también se le sumó el taller de expresión artística destinado a niños", explicó Rosalyn.
Algunas de las figuras que la profesora enseña en las primeras clases son:
  • Primera posición: Las piernas se mantienen juntas desde la cara interna de éstas, uniendo los talones por su cara posterior y rotando la cadera hacia afuera para que los pies también puedan adquirir una colocación en dehors.
  • Tendú: Es uno de los primeros pasos en aprenderse al ser uno de los más básicos. Si es dominado correctamente, permitirá ejecutar correctamente muchos otros pasos tanto en la barra como en el centro, pero si es mal ejecutado se perderá de un grandioso entrenamiento para fortalecer pies y tobillos.
  • Relevé: Es uno de los primeros movimientos que se realizan al empezar la clase.
  • Detire: Es un paso básico en ballet; la pierna de apoyo esta firme y la otra sube.

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