Escribo estas palabras en homenaje a quien fuera el escritor más representativo de Salta de la primera mitad del siglo pasado, en el año del quincuagésimo séptimo aniversario de su muerte, ocurrida en 1959.
Nació en San Lorenzo (Salta) el 11 de enero de 1887. Me refiero a Juan Carlos Dávalos, cuya obra, ya en 1921, fue conocida y reconocida en Buenos Aires, cuando publicó en La Nación su narración "El viento blanco", que lo hizo famoso.
Este homenaje para el poeta salteño, lo es también para el lingüista, a quien le preocuparon los términos regionales y los dichos en boga, sobre los que hizo sendos trabajos: sobre lexicografía escribió "Lexicografía de Salta (BAAL, 1946-6) y tiene un compendio de enunciados fraseológicos, al que tituló "Refranes, proverbios, frases y dichos usuales en Salta", 1947, inédito.
También honramos al maestro, al profesor, al docente que dedicó a la docencia largas horas de su fecunda vida para deleite de sus alumnos del Colegio Nacional de Salta, en el que llegó a ser vicerrector y fue siempre profesor hasta su jubilación.
Fue uno de los creadores de la Academia Argentina de Letras en 1931. En 1935 ocupó uno de los veinticuatro sillones de los académicos de número; luego pasó a Miembro Correspondiente.
Quiero recordar que Dávalos amaba a los escritores medievales y renacentistas españoles, a los que muchas veces imitaba.
Juan Carlos Dávalos fue poeta en verso y en prosa, autor de obras teatrales juveniles y filósofo. Como prosista incursionó en el cuento y el relato, siempre reflejando la realidad, tal como él la veía, con mucho humor. Sus personajes eran él mismo y los de su tierra. Jamás los inventaba, y cuando así lo hizo se retractó y justificó.
Admira su interés por los personajes a los que a veces caricaturiza sin malicia, su humor siempre presente que hace agradable su lectura, su empatía con los más jóvenes seguidores en el ámbito de la poesía y los estudiantes, su capacidad de objetivarse y burlarse de él mismo, su amor a las letras en general, cualquiera fuese su origen. Es "el padre de la poesía de Salta" -como alguien dijera- e inaugura un estilo de vida diferente: la del escritor profesional.
Juan Carlos Dávalos, don Sanca para sus amigos, y el "loco Dávalos" para otros, asumió en mi provincia un papel eminentemente conductivo para los poetas de su generación, la del Centenario, o de los Centenarios (1810 - 1816) y fue maestro de la generación del 40, muchos de los cuales pertenecían o habían pertenecido al grupo de La Carpa, con centro en Tucumán. Según opinan importantes críticos, su prosa supera en importancia a su obra en verso. Sin embargo, era poeta de alma, amaba la poesía.
Sus libros más importantes en verso son: "De mi vida y de mi tierra" (1914), "Otoño" (1935), "Antología poética" (1952) y "Ultimos versos" (1961) póstuma. El mismo apreciaba más su prosa que su verso. En una ocasión le dice a su mujer, Doña Chela (Cecilia Elena): "... para ti que eres leal y misericordiosa y amas mis versos, más que a mi buena prosa".
Su prosa se inicia con publicaciones en los diarios (La Nación principalmente). Así: "La condenada" (1906).
Inaugura su obra en prosa el libro "Salta" (1918). Es un tipo de libro que ha de repetir varias veces, al adoptar una posición fragmentaria (prosa breve) refiriendo modos de vida, los tipos y costumbres de su tierra natal. Son antológicos sus cuentos: "La Juana Figueroa", "La creciente", "El caso del esqueleto", "La cola del gato", "La muerte del muerto", "Cruz Guíez", entre otros.
A los pocos años publica otros libros que reúnen cuentos de antología, como: "Airampo" (1925); "Los casos del zorro" (1925); "Los buscadores de oro" (1928), especie de encuadre personal; "Los gauchos" (1928); "Relatos lugareños" (1930), "Estampas lugareñas" (1941), "La Venus de los barriales" (1941) y "Ensayos biológicos" (1941) y de publicación póstuma "El sarcófago verde" (1976 y "La muerte de Sarapura" (1987).
Faltaría decir algo de su teatro. En realidad el mismo fue una inclinación juvenil desde 1914 con "El tapao", y otras obritas. Su principal obra teatral es "La tierra en Armas" (1926) en coautoría con Ramón Serrano, autor español, obra que tiene continuidad y trascendencia por tratarse de la gesta güemesiana fundamentalmente.
Como ya dije, Juan Carlos Dávalos es el más conocido de los escritores salteños, en nuestro país, como en el extranjero.

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