Una inversión de 30 mil millones de dólares transformó la zona del desastre en un nuevo atractivo turístico, con un museo del 11/9 y un memorial para las víctimas. Quince años después de los atentados terroristas del 11-S que le quitaron la vida a 2.996 personas en Nueva York, causaron 6 mil heridos, provocaron pérdidas por encima de cien mil millones, la zona cero ha vuelto a convertirse en el World Trade Center, un sorprendente centro de comercio y cultura que, con arquitectura de primera y el edificio más alto del hemisferio occidental, restablece la grandiosidad de Manhattan. La herida, de todos modos, no logró cicatrizar todavía.
Con la inauguración de la nueva estación de transporte diseñada por el español Santiago Calatrava a mediados de agosto, la reconstrucción del sitio está casi terminada. Oculus, la estructura con forma de paloma que ha sido criticada por su costo -4 mil millones de dólares- alberga un enorme centro comercial con 100 tiendas y restoranes de lujo y le agrega aún más espectacularidad a la zona.
El memorial está compuesto por una plaza y un museo. La plaza, 9/11 Memorial Plaza, de más 32 mil metros cuadrados, tiene 400 robles blancos y dos enormes pozos cuadrados de granito negro ubicados en el mismo lugar donde estaban las Torres Gemelas. Cada pozo tiene placas de bronce que recuerdan los nombres de las víctimas y cascadas de agua que caen 30 metros desde el nivel del suelo para volver a juntarse en una piscina y caer a un segundo pozo más pequeño.
El diseño del arquitecto israelí Michael Arad evoca fluidez y pérdida.
El 9/11 Memorial Museum narra la historia de las víctimas y repasa los hechos del día que muchos rememoran con videos, fotos, historias orales, objetos y restos encontrados en la limpieza. Desde que abrió en mayo de 2014, ha recibido más de 6,6 millones de visitas.
"En los viejos tiempos aquí venía solo gente de Wall Street a almorzar y no había ni un turista", contó Michael Keane, de 53 años, dueño del bar O''Hara''s, ubicado en la esquina sureste del sitio. "Hoy el flujo de turistas es increíble; gente de todo el mundo. Tuvimos años muy duros después del 11/9, pero desde que abrió el Memorial, cinco años atrás, nos comenzó a ir bien", dijo.
Una de las últimas atracciones es el observatorio ubicado en el piso 100 del One World Trade Center, también conocido como Freedom Tower, que con 541,3 metros de altura es el más alto de este lado del mundo. Con una entrada de 34 dólares ha recibido más de 3 millones de visitas en 15 meses.
Hoy, 60 mil personas viven en el bajo Manhattan, casi el triple que en 2000; 266 mil personas trabajan en la zona, llegando a niveles cercanos a los que había en 2001; hay 29 hoteles, 23 más que antes del atentado, y el año pasado hubo más de 14 millones de visitantes, según Downtown Alliance, que promueve el desarrollo del área.
La revitalización fue impulsada por una inversión pública y privada de 30 billones de dólares, pero que no puede lograr borrar todo los vivido el pasado 11-S.

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