Sebastien Bellet, Alberta Spinazze y sus hijas Angela y Anna conforman una familia muy especial. Cruzaron el Atlántico desde Italia con el objetivo de recorrer en bicicleta las rutas de América del Sur. En esa empresa llevan ya más de nueve meses con la brújula puesta en el norte. Comenzaron en Ushuaia, el 20 de enero pasado, y este fin de semana pasaron por Salta con rumbo a La Quiaca y de allí a Bolivia. El objetivo es llegar a Colombia, más precisamente a Cartagena de Indias.
Su historia dista de la sola aventura placentera de recorrer los caminos, ya que muchas veces tuvieron que atravesar momentos difíciles, desde los obstáculos que les puso la dura naturaleza de nuestra Patagonia hasta inconvenientes de salud de Alberta que juntos lograron superar.
Sebastien, de 34 años, trabaja en una firma europea que promueve el uso de productos orgánicos y logró que la firma lo apoye en su idea de recorrer lugares donde este tipo de producción conforma un elemento cultural de las comunidades originarias.
Con ese espíritu recorrieron plantaciones orgánicas de la Patagonia, donde los mapuches lograron altos niveles de efectividad con técnicas ancestrales de cultivo. En su recorrida por esta parte del país esperan recoger la misma experiencia con las comunidades andinas, que perfeccionaron sus técnicas de riego y plantaciones naturales, con la recuperación de viejos cultivos como la quinoa o las variedades de maíz o papas andinas, por citar algunos ejemplos.
Además de promover la producción y el consumo de este tipo de alimentos, la familia Bellet llega a cada lugar de su itinerario con otro mensaje: el trabajo en equipo y como unidad familiar. "Nuestra familia viaja como equipo y cada persona pone su esfuerzo para el objetivo común" señaló Sebastien. Las bicis en las que se movilizan fueron fabricadas especialmente en Alemania y cuentan con un sistema de tracción donde todos los que viajan ponen parte del esfuerzo para conseguir avanzar por las rutas.
Las niñas que los acompañan en el viaje, de 6 y 8 años, tienen muy en claro esta idea y disfrutan de cada momento, aunque para ellas también es difícil. "La experiencia que adquieren es inigualable. En Italia admiten la educación parental con un seguimiento a través de internet, por lo que ellas siempre están en contacto con sus compañeros de escuela y en el aula cuentan las experiencias que van recogiendo en el camino" explicó la mamá Alberta.

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