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De exportar a importar

Gasoducto NorAndino

Operará en sentido inverso
El gasoducto NorAndino fue construido entre 1997 y 1998 por las empresas belga Tractebel y la estadounidense Southern Electric, con una inversión privada de 400 millones de dólares. Empezó a operar desde Salta hacia Antofagasta en 1999.
Originalmente transportaba gas desde la planta compresora de Pichanal, en el departamento de Orán, hasta la localidad atacameña de María Elena.
En ese punto se bifurcaban dos ramales: uno hacia Tocopilla y el otro a Mejillones y Coloso.
Su tubería atraviesa la cordillera de los Andes, por la zona de Jama, con 380 kilómetros por Argentina y otros 400 por el país chileno.
El gasoducto NorAndino es una de las tres obras de interconexión energética que se materializaron desde Salta hasta Antofagasta a fines de los noventa y que quedaron ociosas en la década siguiente.
Esto fue producto del derrumbe productivo de las cuencas del país y la creciente dependencia de las importaciones que llegan desde Bolivia o en los buques metaneros que atracan en Buenos Aires con gas natural licuado (GNL).
Los otros dos tendidos binacionales que dejaron de operar, en medio de la crisis energética argentina, son el gasoducto Atacama y el sistema InterAndes.

Gasoducto Atacama

Se hundió con Ramos
El gasoducto Atacama fue construido, a la par de su homólogo NorAndino, por la estadounidense CMS Energy y la española Endesa. Entró en servicio en 1999 y a los poco años quedó en desuso.
Con una extensión de 530 kilómetros y capacidad para transportar hasta 8,5 millones de metros cúbicos diarios, costó 380 millones de dólares.
A través de su tubería, de 20 pulgadas de diámetro y 950 kilómetros de extensión, llevaba gas del yacimiento Ramos (Coronel Cornejo) hacia Calama y Mejillones, donde alimentaba a una usina térmica de gran capacidad y a una distribuidora del norte chileno, Progas.
Ramos no es hoy ni la sombra del gigante gasífero con el que Salta fue, hasta 2005, la segunda productora de gas natural del país.
En los últimos diez años, el bloque que opera Pluspetrol en Coronel Cornejo y las otras dos áreas que concentran la producción gasífera de la provincia, Acambuco (Pan American Energy) y Aguaragüe (Tecpetrol), cayeron en picada libre.
Hoy, con menos de una tercera parte de su producción de 2005, Salta ya no solo es superada por Neuquén, sino que cayó al quinto puesto por debajo de Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego.

El sistema InterAndes

Ahora trae energía solar
InterAndes es la línea de extra alta tensión que desde 1999 llevó la energía generada por la usina TermoAndes, en la localidad de Cobos, hasta la estación transformadora de Atacama.
Con 409 kilómetros y una capacidad de transmisión de 345 kilovoltios (kV), el tendido cordillerano se construyó para ingresar con la producción de la central térmica de Salta, de 643 megavatios (MW), al Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) chileno.
A fines de 2007, sin soluciones para el déficit de generación que se traducía en cortes y protestas en todo el país, la Secretaría de Energía de la Nación autorizó a TermoAndes a ingresar, con parte de su producción, al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).
En 2011, el proyecto que Chilgener (hoy AES Gener) había concebido como solución para los problemas de suministro eléctrico del norte chileno, quedó totalmente reenfocado hacia el crítico sistema argentino. En consecuencia, la línea cordillerana que vincula a la provincia de Salta con la región de Antofagasta, a través de Sico, también terminó ociosa.
Hace tres meses el sistema InternAndes fue reflotado, no para volver a exportar electricidad térmica salteña hacia Chile, sino para traerla desde el vecino país. El pasado 12 de febrero Calama empezó a despachar hacia Cobos 100 megavatios (MW) de energía solar generada en Atacama.


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