De la tragedia a un sainete

Luis Verdi

De la tragedia a un sainete

Con papelón incluido, ha finalizado un primer acto de una representación que tuvo en vilo al país. En estos últimos días hemos vivido una tragedia a pesar de que todos los ingredientes nos mueven a verlo como un sainete. La trama es conocida y ridícula: tres presos salen como panchos por su casa de una cárcel de máxima seguridad y se dan a la fuga.
Durante días se desplazan, una vez más, como panchos por su casa, por el territorio que supuestamente controla la mayor fuerza de seguridad del país.
Luego emigran a Santa Fe. Miles de efectivos de varias fuerzas de seguridad se movilizan, se pelean, se hacen zancadillas.
No son presos comunes, en ningún sentido de la palabra. Por eso, me animo a decir que se trata de una tragedia griega. Son personajes de una historia que es una metáfora de los males mas dañinos que aquejan al país.
Tragedia griega quiere decirnos aquí. "Ya no tengo, querida Argentina, otros modos de advertirte que la corrupción se está comiendo tus instituciones y eso es como una enfermedad terminal, que no puede ignorarse".
Para eso, para que no la ignoremos, está la advertencia de esta tragedia.
Triste balance
Más de cien mil asesinatos por año en América Latina son mucho más que los muertos en las guerras civiles. Desde hace un par de décadas, sobre todo en la última, han crecido más aún los homicidios.
De ellos, la mayoría son producto del accionar del crimen organizado. Narcotráfico, tráfico de armas, trata de personas, prostitución, lavado de dinero, infiltración del delito en las instituciones de la República, son las manifestaciones que ya son moneda corriente en nuestras distraídas naciones. Hasta ayer nomás nos decían que éramos un país de paso de la droga.
No hay más ciego que el que no quiere ver.
Con total tranquilidad
Los tres panchos que anduvieron como por su casa pertenecen a una red del crimen organizado. Esa red les ha mostrado a la señora gobernadora de la Provincia de Buenos Aires y al propio presidente Macri y sus bisoños funcionarios, que está dispuesta a dar batalla, que no se la amedrentará con una amenaza de campaña. "Póngase los borcegos, porque vamos a fondo", parecen decir.
La institución policial, nacional y provinciales, todas, están infectadas. Están infiltradas, están penetradas, están manejadas en mayor y menor medida por esta nueva corrupción que no es la que vivíamos años atrás.
La Policía se decía controlaba el juego y la prostitución y con eso se financiaba el bienestar de sus altos cuadros. Y los gobernantes de turno dejaban hacer porque eso no les parecía dañino.
¿Y ahora que entró la droga como el mayor negocio, que el delito se internacionalizó, que los métodos operativos incorporaron el asesinato, la violencia y el control total del territorio?
¿Ahora que estas redes financian a los políticos y los controlan? ¿Ahora que dominan a jueces? ¿Qué controlan empresas?
El episodio de los tres panchos que protagonizaron esta representación nos alerta: no podemos seguir mirando para atrás. Esto es lo que viene. Preparémonos.
En otras palabras, las instituciones están absolutamente corrompidas. La sospecha que todos teníamos se nos confirmó en estos días festivos.
Habrá que sacudir las instituciones. Habrá que intervenirlas. Habrá que recuperarlas y ponerlas al servicio de la buena batalla contra la corrupción y el crimen organizado.
La política está también por ahí.
Sería ingenuo pensar que los deslices de un guardia penitenciario o la impericia de fuerzas policiales son actos individuales y casuales y no un comportamiento impuesto por las instituciones al amparo de la política.
La recuperación de la política debe ser obra de la política misma. Tendrá que tener el coraje de pensar a fondo, de dejar un instante de lado las banalidades y pensar seriamente en el futuro de la Patria y del Pueblo.
Habrá que construir una fuerza especializada por encima de las policías provinciales. Que controle y guíe la lucha que necesitamos emprender. Que haga inteligencia en serio. Que asuma la causa de la República y la defensa de la ciudadanía. Hoy la seguridad es el mayor derecho humano de las personas.
Más eficiencia
Los argentinos tenemos que movilizarnos también. Crear nuevos y más eficientes mecanismos de control social sobre los que gobiernan.
Es un debate que no debemos esquivar. Debemos mirar de frente esta realidad que cada día se cobra más víctimas y que envenena al pueblo y país. No cabe actuar con medias tintas porque los tres panchos nos acaban de mostrar cómo son las cosas.

¿Qué te pareció esta noticia?

Compartí

Te puede Interesar

Comentá esta Noticia