En vacaciones y no sale fuera de la ciudad? ¿Sabe usted que viajar se trata de una necesidad primaria en nuestra especie, la humana? ¿Es sólo por dinero? ¡Hay alternativas! Solo, hay que animarse.
Las experiencias que quedan para toda la vida, las vivencias que se convierten en recuerdos y la satisfacción de romper con la rutina aunque sea por unos días. Esas sensaciones positivas y enriquecedoras que se generan al viajar cerca o lejos, a una orilla playera, a las faldas de una cordillera o a la espesura de la selva, libera la mente y es beneficioso para la salud mental y, por supuesto, la física como resultado.
Lo que acaba de leer no es el argumento de defensa de un viajero impenitente, ni el mensaje promocional de una agencia de viajes.
Que el viajar es una necesidad de la mente, es la conclusión de un estudio científico que señala que el recorrer los caminos genera mejores y mayores conexiones neuronales.
Pero hay más razones para salir a la búsqueda de nuevos destinos, tal como lo señala el estudio publicado por la Global Commission on Aging. En dicho informe se menciona que las travesías reducen los riesgos de infarto al miocardio, mejoran la salud del cerebro, y, sobre todo, combaten la depresión.
La psicóloga de esa institución, Cristina Silvente, precisó que viajar ayuda a ampliar nuestros horizontes, ver las cosas con otros ojos y a tomar mejores decisiones. Por otro lado, manifiestó que salir de casa "con amigos o familia, ayuda a cambiar la perspectiva de quien nos acompaña. Es una experiencia única y reveladora".
Si todavía duda de los beneficios de una vida itinerante, quizá se convenza al leer que las experiencias fuera de casa permiten ahondar en el auto-descubrimiento personal y a enfrentar problemas en un ambiente diferente. Por eso sólo hay que animarse a buscar una mochila, un bolso o una valija cabedora para salir a vivir nuestras propias aventuras. Hay tantos lugares que hemos descripto en estas páginas a lo largo del año, que se pueden descubrir sin alejarse demasiado de los lugares de residencia. Sólo hay que animarse y tomarse un colectivo. Anímese.
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En 1999, una investigación de la Universidad de California determinó que la pasión por viajar y conocer muchos lugares es originada por un gen llamado "dopamina D4 (DRD4)".
Después de 16 años del descubrimiento de que los andariegos nacen, no se hacen, el periodista de la National Geographic, David Dobbs, recopiló decenas de estudios que prueban la relación existente entre este gen y los deseos de explorar el mundo
El estudio se realizó entre un grupo de personas que, curiosamente, tenían un gran historial viajero. Este gen, que está en un número reducido de personas, hace que los humanos desarrollen un interés especial por enrumbar hacia tierras desconocidas y deshabitadas, para explotar sus recursos, para conocer nuevas sociedades... Un largo "para" que siempre impulsó a "ir más allá".
La consecuencia de esos impulsos habría motivado a los grandes exploradores de la historia, aquellos que abrieron rutas hacia diversos rincones del planeta.
Dobbs sugiere que este gen se desarrolla más en los niños que se formulan hipótesis y realizan experimentos. Esto los hace aventureros natos que pronto pueden llegar a ser viajeros y exploradores imparables.
Por lo pronto, Salta tiene muchísimos lugares para conocer a muy poca distancia de sus ciudades más importantes. Sino, el resto del NOA es una caja de sorpresas siempre dispuesta a quienes quieran abrirla y sorprenderse. Pero sobre todo disponemos de una gran infraestructura turística que nos pone en condiciones de poder hacerles esta invitación: no se quede, la aventura lo espera.
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