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Dealers se burlaron y los vecinos criticaron al fiscal
La mañana de ayer se presentó movida y violenta para los vecinos del barrio Castañares, que en primera instancias aplaudieron el ingreso de decenas de policías a un conglomerado de viviendas donde con órdenes firmadas por el fiscal penal de turno fueron allanadas trece en total.
Durante los allanamientos en las viviendas, los miembros de dos grupos de dealers y malvivientes del barrio Castañares se dieron cita para hostigar verbalmente a los policías de la Brigada de Investigaciones y al resto de los uniformados que prestaban apoyo en el lugar.
Pero luego, al llegar varios medios de prensa, algunos de los dealers se las tomaron con ellos, incluso hubo veladas amenazas en su contra.
En esas circunstancias y en vivo a través de un FM local, el periodista le solicitó explicaciones a un funcionario policial sobre los allanamientos y sobre la actitud de los sospechosos de portar armas, traficar y vender drogas, amenazar a las vecinos, robos y otros tantos desmanes que sufren los habitantes de Castañares en todas sus etapas y grupos habitacionales.
La respuesta fue que los allanamientos habían sido fructíferos en el tema armas, drogas y otros objetos de interés para la causa, pero que la orden emitida por la fiscalía de turno no solicitaba la detención de persona alguna.
Por este motivo el personal de la Brigada de Investigaciones, en el mejor de los casos, llegó a la identificación simple de los moradores y sospechados de cometer distintos delitos.

El operativo

En total, informó la Policía, fueron trece las casas allanadas por la Brigada de Investigaciones.
Una fuente dijo, además, que durante los procedimientos se secuestraron 12 plantines de marihuana, motocicletas, armas de fuego y proyectiles de toda clase. El operativo se realizó con un gran número de efectivos de la División Robo y Hurtos y el apoyo de policías del Sector 1.
Los operativos tuvieron su génesis en una investigación sobre enfrentamientos entre patotas de la zona norte ocurridos semanas atrás, durante los cuales varios policías resultaron lesionados. Incluso uno de estos enfrentamientos terminó con varias personas heridas por armas de fuego.
En consecuencia, el Juzgado de Garantías 5 emitió las órdenes de allanamiento para los inmuebles de Castañares, grupo 648 y 222.
Los allanamientos se iniciaron por la mañana y culminaron cerca del mediodía, hora en la que comenzó una dura crítica del vecindario a los miembros de la policía, porque a pesar de la magnitud de las medidas judiciales cumplimentadas al pie de la letra, los violentos comenzaron a mofarse de la fuerza pública atada de pies y manos por no poder detener a quienes a espaldas de ellos comenzaron la tarea de burlarse del trabajo policial.
Pese a que los sospechosos estuvieron presente durante el operativo, ninguno fue detenido y la crítica vecinal no se hizo esperar.
En medio de ese fragor público el tema quedó en el aire y en vivo, según el medio que lo retransmitía.
Un alto jefe policial reconoció que no había órdenes de detener a persona alguna y que la medida se estaba cumpliendo a rajatablas.
La ira del procurador
La noticia sobre el enorme despliegue policial, que incluyó el secuestro de plantines de cannabis sativa, armas, motos y otras pruebas y que se hizo con la orden de no detener a los vendedores, terminó siendo una afrenta pública a la investidura policial que no pudo actuar.
Al parecer, que tomara estado público no solo esta anomalía fiscal sino la ira del vecindario, enardeció al procurador general quien solicitó ayer los informes sobre el caso, bajo amenaza de sancionar infidencias.

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Sección Editorial

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