Las plantas le suman vida a una casa: crecen, florecen, se transforman. Fuertes y poco exigentes en sus cuidados, los cactus y crasas, con sus estructuras carnosas y simétricas, sus flores coloridas, su piel cubierta de espinas y su enorme variedad, ponen un acento rústico y autóctono en jardines, balcones, terrazas e interiores.
Por estas cualidades, tanto cactus como crasas -o suculentas- se han convertido en verdaderas piezas de decoración. Graciela Peñalva es salteña, propietaria junto a su esposo Marcio Lins e Silva del vivero Estación Cobos (Kilómetro 1561, Ruta Nacional 9, Güemes- Salta), donde estas especies originarias de las zonas semidesérticas de América y África son las grandes protagonistas.
Las crasas o suculentas, cuyo nombre deriva del latín "suculentus", que significa "muy jugoso", son plantas capaces de mantener sus reservas de agua durante periodos muy prolongados. Una de las principales cualidades de estas especies y de los cactus -señaló Peñalva- es su aptitud para crecer tanto dentro como fuera de la casa. "Por ser semidesérticas necesitan muy poco riego y muy poco cuidado. Son muy resistentes. La mayoría de ellas soporta temperaturas extremas, tanto frío como calor. Es precisamente la amplitud térmica propia de las zonas desérticas de donde provienen", detalló Peñalva. "Cada una tiene una belleza muy particular. Cuando están expuestas al sol toman un color más intenso. Si se opta por tenerlas en el interior de la casa, hay que garantizarles bastante luz natural", añadió la propietaria de Estación Cobos (Tiene perfil en Facebook).
Con respecto a los cactus, la viverista remarcó que, "contrariamente a lo que la gente cree, no a todos los cactus les gusta el sol: antes que a la intemperie crece mejor en una galería con mucha luz. En espacios abiertos, en tiempo de lluvia se puede pudrir si no tiene un terreno bien drenado".
"Para los cactus sugiero mucha luz y galerías. Y si están plantados en macetas, estas deben ser planas para que no junten mucha humedad. La misma recomendación cabe para las crasas", indicó.
Otro detalle importante para que las crasas y cactus prosperen en nuestro hogar: "Necesitan tierra bien cernida para facilitar el drenaje. Y no debe tener palos ni hojas porque estos elementos retienen humedad".
En el caso puntual de los cactus, Peñalva recomendó directamente no regarlos durante los meses de lluvia porque absorben la humedad del aire. En tanto que en ambientes secos, alcanza con regarlos una vez cada diez días.
Sobre el protagonismo de las crasas y cactus en la decoración, la viverista también compartió su experiencia: "En Salta hay una cantidad increíble de coleccionistas de crasas. Las crasas encajan perfecto con el estilo minimalista en decoración y el cactus me parece infaltable en un ambiente rústico. Además, son ideales para hacer terrarios o canteros en desniveles".
En el vivero Estación Cobos, Graciela y Marcio le pusieron especial énfasis al tema de la variedad, que es una de las principales características de las plantas suculentas: comprenden más de 8 mil especies distintas (entre ellas se incluyen las cactáceas). Además de ofrecer tipos propios de nuestra región (multiplicadas en base a semillas, “para no depredar”, aclara Peñalva), en el vivero ubicado a la vera de la Ruta Nacional 9 se exhiben cactus procedentes de México, del desierto de Texas (EEUU) y de Sudáfrica. “Trajimos las semillas y crecieron sin problemas porque les encanta nuestro clima. No obstante, cabe destacar que el norte argentino y el sur de Bolivia tienen la variedad de cactus más grande del mundo”, comentó Peñalva.
vivero5.jpg

“Hay especies muy raras, como la echeveria cante, que tiene un color casi turquesa y es originaria del desierto de México. También hay especies híbridas porque, cuando los cactus están en flor, se cruzan entre sí en los invernaderos”, agregó.
En Estación Cobos también son expertos en lumbricultura: todas las plantas se abonan con humus de lombriz que se extrae de camas preparadas en el mismo vivero. “El producto es ideal porque tiene las vitaminas y los nutrientes que le garantizan a las plantas más vida, más floración y más crecimiento”, explicó la viverista.
El costo del humus de lombriz: los cinco kilos se venden por 50 pesos. “Le ponés un poquito a cada planta, encima. Y cada vez que la regás la planta absorbe los nutrientes.
vivero5.jpg

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora