Apenas pasaban las 21 del domingo cuando Julio Bagna, un albañil de 24 años, salió de su casa de la calle 5, entre 110 y 110 A, en Berazategui, para ir a comprar algo al almacén. Fue entonces que vio a una compañera suya de la escuela caminando con una amiga y en el mismo momento vio aparecer a dos motochorros que les bloquearon el paso.
Todo pasó en pocos segundos. Uno de los delincuentes ya se había bajado de la moto con un cuchillo y las amenazaba para robarles. Hasta ahí aguantó como espectador y entonces se decidió a intervenir. "¡Qué hacés, dejala!", les gritó. Las quiso defender y lo apuñalaron en el pecho.
"¡Qué hacés, dejala!", les gritó. Las quiso defender y lo apuñalaron en el pecho.
La mamá de Julio desde su casa escuchó los gritos y salió, pero su hijo ya se estaba desangrando en la vereda. Pasaron minutos, llegó un patrullero, según los vecinos primero se negaba a trasladarlo pero como la ambulancia no aparecía terminó llevándolo hasta el Hospital Evita Pueblo. Ya era tarde. No pudieron hacer nada para salvarlo.
El acusado es un chico de 15 años, que usó un cuchillo de fabricación casera para asesinarlo. Por su edad quedó a disposición del Fuero Penal Juvenil de Quilmes, seguirá bajo investigación pero fue restituído a sus padres.
Julio trabajaba como albañil y a veces, hacía un dinero extra vendiendo pan casero para mantener a su familia. Vivía con su mamá, con sus tres hermanos y con su hijita, que este sábado había festejado su tercer cumpleaños. "Hasta siempre hermano. Que brille para vos la luz que no tiene fin. Justicia se hará", escribió su hermano Esteban en la red social Facebook.
Una de esas víctimas, de nombre Macarena (26), era compañera de la escuela noctura de Bagna, quien decidió interceder para defender a su amiga y a la otra joven, llamada Marian (25). "Esto no tiene que seguir pasando, no es así. Él vio a una compañera de la escuela por eso actuó, para que no les hicieran nada. Las chicas me pedían perdón por lo que le pasó a mi hijo, porque no podían creer que lo hayan matado"Él vio a una compañera de la escuela por eso actuó, para que no les hicieran nada. Las chicas me pedían perdón por lo que le pasó a mi hijo, porque no podían creer que lo hayan matado", dijo llorando la madre de Bagna.
"Mi hermano vio que le querían robar a las chicas y salió y les dijo qué estaban haciendo. Cuando mi mamá salió él le dijo: Me dieron, llamá a una ambulancia, pero no pasó nada, se tendió en el piso por un rato y la ambulancia no llegaba. Justo pasó un patrullero y los vecinos le dijeron que por favor lo lleven. Mi mamá fue con el patrullero", agregó uno de los hermanos de la víctima al canal C5N.
Otra vida que se va en forma absurda y que se podría haber evitado, en una Buenos Aires cada vez más violenta y que tiene como protagonistas a jóvenes que salen a robar y a matar.

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