Carolina Quinteros (20) tomó ayer un taxi para trasladarse hasta el local de una costurera a retirar un delantal escolar para su sobrino. La joven viajó desde Rioja y Córdoba hasta Pellegrini y Rioja, unas cinco cuadras, según recordó. Pensó que el trámite tardaría solo unos minutos, por lo que le dijo al taxista que la esperara "tranquilo".
Viendo que el tiempo se extendía más de lo previsto, Carolina salió varias veces para pedirle amablemente "paciencia" al trabajador del volante, que la miraba con ojos de resignación.
Las manecillas del reloj giraron y giraron sin que Carolina se diera cuenta, mientras charlaba con la costurera sobre el tamaño de la sisa y la holgura del escote. "Me imagino a ese pobre hombre esperando y dando vueltas a la manzana. Pero nunca me imaginé que me iba a demorar tanto. Me dio cargo de conciencia la situación", relató la joven salteña.
Con el guardapolvo en mano la mujer salió en busca del taxi, del que a esa altura no quedaba ni rastro. Tal debió ser el aburrimiento del hombre, que se fue sin cobrar el viaje.
Carolina trata ahora de ubicarlo desesperadamente para abonar el servicio. "A nadie le gusta trabajar y que no le paguen. Lo que pasa es que cuando me entregaron el delantal él ya no estaba, así que volví caminando haciendo el mismo trayecto para ver si lo cruzaba, cosa que no pasó. Ahora lo estoy buscándolo para pagarle".
El taxi sería un VW, con un detalle visible en el sector de carga de GNC. "Se que lo voy a hallar, porque el que busca encuentra. Esta persona sabe dónde subí y yo se que el coche tiene un detalle especial que no olvidé".
Para contactarse con Carolina, el taxista puede comunicarse con el WhatsApp El Tribuno 387-474961.

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Sección Editorial

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