Las historias de violencia intrafamiliar y de género generalmente tienen, como víctimas centrales, a las mujeres. Pero pese a las estadísticas, no deben quedar de lado los hombres, muchas veces destinatarios de la misma violencia psicológica y física por parte de sus compañeras.
Es el caso de Mario Esteban Medina, un tartagalense muy conocido en su ciudad porque se desempeña como periodista. Tras sufrir un gravísimo accidente de tránsito el año pasado, sigue con tratamientos para recuperarse de las secuelas que le dejó un severo golpe en la cabeza.
Justamente, para salir adelante, los profesionales le indicaron terapia física, pero fundamentalmente tranquilidad, algo que según explicó, carece totalmente dentro de su propia casa.
Por eso Medina formalizó tres denuncias por violencia familiar, en las que señala a su concubina y madre de sus hijos por maltrato verbal y físico que no solo lo tiene a él como blanco sino también a varios de sus hijos menores de edad.
El tema está en manos de la Justicia y, como en tantos otros casos de este tipo, requiere una solución inmediata, no solo por el hombre que denuncia sino fundamentalmente por sus hijos porque las consecuencias afectan a toda la familia.

En la Justicia

“Mi esposa cobra todos los beneficios sociales, tiene otra casa y pido que la excluyan de la mía”
El 4 de marzo de 2016, la jueza de violencia de género del Distrito Judicial del Norte, Susana Menéndez, ordenó que "se intime a la señora Irma Liliana Centurión a no ejercer actos de violencia física ni psíquica, proferir insultos, palabras agraviantes o desplegar conductas amenazantes contra el señor Mario Esteban Medina y sus hijos" y fijó nueva audiencia para que la mujer se presente en el juzgado. La magistrada aclaró que, frente a la inasistencia injustificada, habrá una visita al domicilio para determinar "el estado del denunciante, sus hijos menores, situación de riesgo y si hechos de violencia se han vuelto a presentar", dice el escrito.
Además, solicitó la intervención de la asesoría de incapaces y del SAVIC -Servicio de Asistencia a la Víctima-.
La mujer denunciada se presentó con dos de sus hijos, pero todos negaron las acusaciones por violencia familiar.

El accidente

El 15 de junio de 2015 el periodista y movilero de Tartagal Mario Esteban Medina -hijo de uno de los pioneros de la comunicación en la zona, Mario Medina Castro, ya fallecido- circulaba en un ciclomotor y fue embestido por una motocicleta de gran porte conducida por un gendarme del Escuadrón 61 Pocitos.
Al caer, Medina se golpeó la cabeza en el pavimento y fue trasladado al hospital Juan Domingo Perón. Por la gravedad de su cuadro fue trasladado hacia la capital para someterlo a una intervención quirúrgica por el traumatismo de cráneo que sufrió. "Estuve tres meses internado y después de la operación ni siquiera recordaba el nombre de mis hijos. De a poco me fui recuperando y cuando me trajeron a Tartagal la situación de violencia en mi hogar fue peor que antes del accidente. Los insultos a mí y los golpes a mis hijos fueron moneda corriente, pero cuando regresé, sin poder valerme por mis propios medios, se tornó insoportable", relató.
El periodistas explicó que estaba medicado, "pero de a poco me fui dando cuenta que la madre de mis hijos me cambiaba los medicamentos. Después de tomarlos me sentía muy mal, por eso me resistía. En esa situación vinieron los cachetazos, los insultos, las maniobras para obligarme a tomar los remedios. Un día le arrojó con un cuchillo a uno de mis hijos y yo estando en cama no podía hacer nada para defenderlo", aseguró.
Siguió con su relato sobre lo ocurrido en su vivienda: "Los golpes e insultos son la única forma que ella conoce como forma de educar a los chicos, por eso no quiero que ni ellos ni yo sigamos conviviendo. Lo único que pido es su exclusión del hogar, porque ella tiene donde vivir. Esta es la casa que me dejó mi madre y quiero vivir con mis hijos, que quieren estar conmigo".

La recuperación

En la provincia hay 5 juzgados para tratar expedientes sobre violencia familiar y de género, distribuidos en los diferentes distritos.
El periodista, de 50 años de edad, es muy conocido en la zona por su trabajo. Fue de los más destacados movileros por su creatividad y su forma de comunicar las noticias, lo que aprendió tras años de tarea al lado de su padre, un pionero de la comunicación en el norte de la provincia. "Mis colegas hicieron una colecta cuando estuve internado; los docentes de la escuela técnica, donde también trabajo en uno de los talleres, también colaboraron, pero esa ayuda monetaria a mí nunca me llegó porque todo lo recibía la madre de mis hijos. Hoy lo que necesito es recuperarme totalmente para volver a trabajar como lo hice toda mi vida. Para eso necesito terapia, estimulación, pero sobre todo necesito paz, algo que no tengo. Le pido a las autoridades judiciales que me ayuden a ser el de antes para trabajar dignamente, como lo hice toda mi vida y sobre todo para que mis hijos vivan seguros, sin padecer tanta violencia", reflexionó.

Datos reveladores

858 casos. Es la cifra general de casos ingresados solamente en octubre pasado en los juzgados de Salta. No hay estadísticas discriminadas de las causas.
De acuerdo a los últimos datos, en lo que va del año ingresaron 8418 denuncias. Todas están en trámite y para resolución judicial.
En la provincia hay cinco juzgados para tratar expedientes sobre violencia familiar y de género, distribuidos en los diferentes distritos.

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