Yanina Gay, una joven agente de policía de 27 años, madre de un niño de 6 años y un bebé de 11 meses y que presta servicios en la comisaría de General Mosconi, denunció penalmente en la mañana de ayer al jefe de la Unidad Regional N§ 4 con asiento en Tartagal, el comisario mayor Juan Carlos Migues, por el supuesto hostigamiento y persecución que sufre desde hace meses por parte del propio Migues y de otros superiores, entre ellos la esposa del narco policía profugado Sebastián Ortiz. La situación se precipitó a comienzos de agosto, luego de un procedimiento antinarcótico realizado por efectivos del Escuadrón 54 Aguaray de Gendarmería cuando tres efectivos policiales fueron sorprendidos en la zona de Acambuco con un cargamento de sustancias prohibidas.
Gay, apenas formalizada la denuncia, quiso dar a conocer su situación y en la Agencia Tartagal de El Tribuno relató los momentos difíciles que viene afrontando dentro de la fuerza. "El año pasado me dieron 16 días de suspensión sin goce de haberes por una acusación totalmente falsa; esta sanción la determinó la comisario mayor Fitcher, de Asuntos Disciplinarios, esposa del jefe de la unidad Regional 4 Juan Carlos Migues. Yo estaba con licencia por maternidad y me quitaron ese beneficio por el solo hecho de presentar un recurso de reconsideración porque las sanciones que estaba recibiendo eran totalmente injustas".
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Juan Carlos Migues
Juan Carlos Migues

Lo sucedido, según recordó la joven, se produjo a fines del año pasado, "pero después de ese incidente comencé a desempeñarme como operadora comunitaria y de violencia familiar en la comisaría 41 por lo que hice una excelente relación con dirigentes barriales de General Mosconi". Pero el pasado 22 de agosto "llegó para mí y para la sargento ayudante Iris Ninna una orden de traslado. No entendíamos los motivos de ese traslado compulsivo hasta que un superior de la dependencia me explicó que la sargento Paola Romero, esposa del policía Sebastián Ortiz, quien está prófugo luego de un enfrentamiento que tuvo con efectivos del escuadrón Aguaray de la Gendarmería por un tema de drogas, había elevado un informe al jefe de Unidad Juan Carlos Migues manifestándole que la sargento Ninna, otra agente y yo estábamos haciendo un complot en su contra. Migues, sin dialogar con nosotras ni con nuestros superiores inmediatos, decidió sacarnos de Mosconi y mandarnos a otras dependencias".
Yanina Gay recordó que "cuando se enteraron que me querían sacar de Mosconi, una dirigente barrial le pidió al comisario mayor Migues que nos dejen donde estábamos haciendo un gran trabajo a nivel comunitario. La lamentable respuesta del jefe de la Unidad Regional 4 fue que no podía porque la sargento Paola Romero se sentía mal por nuestra presencia y que había que ser considerado porque estaba pasando un momento familiar difícil. Hay que recordar que ese "momento familiar difícil'' al que se refería mi jefe es una investigación antidrogas que lleva adelante Gendarmería contra su marido, el sargento Sebastián Ortiz que está prófugo. La sargento Paola Romero, al igual que su hermana Claudia que presta servicios en Tartagal y a las que el jefe de unidad tiene un interés muy evidente en protegerlas, están separadas del cargo mientras se lleva adelante una investigación federal; la Justicia determinará qué responsabilidad tienen pero es increíble que a quienes honramos todos los días el uniforme que vestimos se nos sancione por supuestos informes de otros policías que están bajo investigación por delitos gravísimos", consideró.

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