Vecinos asentados en los lotes que fueron entregados por Tierra y Hábitat a principios de año en Gemes, y que dio origen a lo que se conoce como barrio "Nueva Esperanza I", solicitan la urgente solución al problema de la falta de agua y de luz eléctrica.
Se trata de unos 110 lotes expropiados al ingenio San Isidro con la finalidad de que sean entregados a familias carentes de una vivienda propia.
Luego de la expropiación, en el año 2012, se trabajó en la distribución de los lotes para las familias más necesitadas, se hizo la distribución y asignación con la correspondiente ubicación dentro del predio.
Lamentablemente Tierra y Hábitat demoró demasiado la entrega definitiva de los terrenos, aduciendo que debía entregarlos con todos los servicios. Esta demora dio inicio a una serie de usurpaciones generando un problema que a la fecha no tiene solución.
Por esa razón, las mismas familias que tenían la documentación con la correspondiente ubicación de su lote, decidieron ocupar los terrenos por temor a perderlos. Esta situación terminó apresurando la entrega, pero sin que hayan sido habilitados los servicios de agua, luz y cloacas prometidos.
Hay que recordar que el predio ocupado es solo una parte de un total de 24 hectáreas expropiadas, parte de esas tierras ya fueron usadas para las construcción de 280 viviendas. El resto, unos 400 lotes en total, ubicados en forma de "L" entre los barrios San Isidro, 1º de Mayo y 200 viviendas, fueron usurpados y hoy están en alerta por un posible desalojo.
"Este sector es el que menos problemas tiene, no todos los adjudicados se trasladaron hasta su lote porque es imposible vivir, la mayoría cuenta con los papeles de adjudicación y por esa razón ya comenzamos a construir, pero se hace muy difícil sin agua ni luz", expresó Máxima Santos.
Existe un sistema de cañerías que pareciera precario, para el agua y una red de cloacas, pero aun no están habilitados, solo se cuenta con un grifo público en una esquina que no siempre tiene agua, la forma principal de abastecimiento es por medio de un aguatero municipal, pero tampoco es regular.
"Las calles no existen, tenemos un tendido de cables de media tensión pasando por arriba de nuestras cabezas en nuestras precarias casas; hay una acequia de riego a pocos metros que trae agua contaminada y con mucho olor, todo está mal", expresó Máxima.
Lo más irónico es que existe un pozo con una bomba de extracción ubicada a 20 metros del único acceso al barrio. Ese pozo lleva agua a varios barrios de Güemes. "Ahí nomás está el pozo, solo nos deben conectar. Desde Tierra y Hábitat ya nos prometieron tantas cosas que no creemos en nada", dijo la vecina.
El jueves se registró 39 ºC en Güemes. Y en esas casas de chapas y plástico sobreviven niños y personas mayores, en condiciones insoportables.

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Sección Editorial

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