A menos de tres semanas de que el IPV entregara un complejo habitacional de 100 unidades ubicado en la zona sur de Tartagal, la comunidad asiste azorada a la venta de las viviendas, a costos que rondan los $200.000.
Aunque, supuestamente, no se puede y no se deben vender las casas que adjudica el organismo provincial, las ofertas se publicitan por las redes sociales con gran éxito.
El nuevo barrio fue inaugurado el pasado 23 de octubre por funcionarios del IPV. El complejo todavía no tiene nombre -algunos vecinos mocionaron "Virgen de la Peña"- pero el valor de las viviendas aumenta porque se encuentra a pocos metros de la salida sur de Tartagal y el barrio cuenta con pavimento.
Pero no es el único sector con el que muchos de los beneficiarios quieren hacer alguna diferencia. Según una captura de pantalla, otra vivienda ubicada en el barrio Bicentenario, que se encuentra sobre la salida norte de Tartagal, que según la propietaria no abonó ni una sola cuota a pesar de haber sido entregada hace tres años, se ofrece a $180.000.
Estas maniobras no hacen más que dejar en evidencia que los estudios ambientales realizados por parte de personal del IPV no se hacen correctamente, ya que muchos solo quieren resultar adjudicatarios para vender las casas a las pocas semanas de haberlas obtenido, porque seguro cuentan con otra u otras viviendas en la que residir con su grupo familiar y hasta alquilarlas.
Las unidades en venta, según denuncian por las radios locales indignados vecinos, son ofrecidas en una página de clasificados de Tartagal.

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Sección Editorial

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