Las fotografías de Belén López conmueven. En una luce sonriente, expresa felicidad en su rostro, pero en otra imagen totalmente contraria, está en una cama de la terapia intensiva del hospital, con su rostro desfigurado y conectada a un respirador artificial. Así la dejó su exnovio, quien intentó matarla, degollarla, hace 10 días atrás, en villa Floresta.
La familia de Belén (18) confeccionó un cartel con las dos fotografías y salió a marchar ayer a las 11 por las calles Delgadillo y Tomás Allende de villa Floresta pidiendo justicia. Unas 50 personas participaron de la marcha.
"Mi hija sigue con pronóstico reservado. Estuvo dormida desde el momento del ataque hasta el jueves. Le están mermando el sedante para que vaya despertando de a poco", manifestó Walter Oscar López, padre de Belén.
"Está intubada. Él (por Luis Gonzalo Reyes (26) le había cortado la tráquea. Casi le desprende la cabeza del cuello. Por un milagro no le destrozó ninguna arteria, pero el cuchillo rozó el hueso", añadió.
Belén mantuvo un noviazgo de siete meses con el agresor.
"Me enteré del noviazgo en marzo. Yo lo había visto a él en enero en un un bautismo familiar. El día de la fiesta estaba "ido", quería pelear con todo el mundo. Incluso le pegó a mi yerno, el esposo de mi otra hija. Hubo una denuncia por ese hecho", relató Walter López.
En julio pasado, Belén, cansada de los golpes de su pareja decidió terminar la relación. "Me dijo: "Papá ya no da para más. Mirá como me pegó en la pierna, los brazos y la cara", sostuvo Walter.
De inmediato, Walter fue a la comisaría 4 a hacer la denuncia. "Luego de denunciarlo, él me esperó a la salida de la comisaría. Eran las 00.45. Me dijo: 'Vení arreglemos las cosas' y tenía una punta en la mano. Yo volví para avisarle a los policías pero cuando salieron él ya se había ido", dijo Walter.
"Después volvió a molestar a mi hija así que hice otra denuncia. Hasta llegó a matar a dos perros que eran nuestras mascotas, pero en la comisaría me dijeron que "eran hechos aislados", que no había pruebas", sostuvo.
Los episodios de amenazas se incrementaban cada vez más. Una madrugada el agresor junto a familiares fue a la casa de Belén a las 4 de la madrugada y le escribieron mensajes de texto para que ella saliera. "Hicimos una nueva denuncia y llegó la prohibición de acercamiento, pero el 28 de noviembre pasado profanaron el mausoleo de nuestra familia, en el cementerio San Antonio de Padua. En la comisaría 4 nos volvieron a decir que era un hecho aislado. El 14 de diciembre pasó lo peor cuando él se metió en mi casa y le cortó el cuello a mi hija. Si la mataba, ahora todos nosotros, mis familiares, estaríamos muertos en vida", finalizó Walter.

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