Ninguna persona al verlo caminar a paso firme por las calles de su ciudad imaginaría que el exinterventor y exintendente interino de Tartagal don Derlis Álvarez tiene 90 años; su vitalidad seguramente reside en sus buenos hábitos de vida pero también en su intelecto al que nunca dejó de cultivar; amigo incondicional de la lectura, don Derlis tiene mucho para recordar y compartir con quienes no conocen que este hombre sencillo, ex trabajador ferroviario fue un vecino destacado en la vida institucional de Tartagal.
Derlis Álvarez nació en la localidad de Estanislao del Campo en la vecina provincia de Formosa, una localidad que con los años se hizo conocida porque allí residió gran parte de su vida Laureano Maradona, el abnegado y altruista médico argentino. Sus años de niñez transcurrieron en una familia numerosa y don Derlis conoció las dificultades de la Argentina de ese entonces sin agua corriente, sin caminos, sin médicos y sin escuelas.
Su padre Demetrio Álvarez era un gendarme integrante del Regimiento de Línea 18, con asiento en Las Lomitas, que ejercía su misión cuando los pueblos de frontera requerían la necesidad de consolidación y resguardo de los límites internacionales. En ese tiempo las comunidades norteñas más desarrolladas como Santa Victoria y Misión La Paz estaban en cercanías de la frontera con Formosa y Paraguay. Derlis y sus ocho hermanos vivían en Estanislao del Campo donde el día menos pensado llegó el doctor Maradona.
"Laureano Maradona fue voluntario en la guerra entre Paraguay y Bolivia y atendía a los heridos de los dos bandos con la misma dedicación, solo ayudado por su maletín de médico. Era un gran investigador de la flora, la fauna y de las comunidades autóctonas de la región. En una ocasión sacó un pasaje desde Coronda a Salta en un viaje en tren que pasaba por Estanislao del Campo, habitado por unos 300 vecinos entre los cuales estábamos yo y mi familia", recordaba don Derlis en una entrevista realizada por El Tribuno.
Un par de años antes su padre, don Demetrio, había recibido en su casa a dos sobrinas; una de las chicas se casó con Aníbal Rodríguez, un muchacho que trabajaba en el ferrocarril, y ambos se fueron a vivir a un vagón, algo habitual en aquellos tiempos por la falta de viviendas.
Pasados algunos meses la joven estaba por dar a luz y fue en esa ocasión que afortunadamente apareció en escena el doctor Maradona. El parto de la muchacha venía con dificultades poniendo en peligro tanto su vida como la del bebé. En Estanislao del Campo no había médico y fue en su desesperación que Aníbal, cuando vió llegar el tren que una vez por semana pasaba por el pueblo, se acercó a pedir ayuda. Para su suerte uno de los pasajeros era el doctor Laureano Maradona.
El médico asistió a la joven y a su hijo y con la excusa de controlarlos de cerca se quedó en Estanislao del Campo; si bien Aníbal le ofreció sacarle un pasaje para el tren que pasaría la próxima semana Maradona pospuso su partida y se quedó en el pueblo luchando contra las enfermedades que terminaban con los aborígenes tobas y pilagás y con los criollos amenazados por las enfermedades.


Sus años como piloto

Derlis Álvarez ingresó al ferrocarril y como él mismo lo recordaba comenzó "en el año 1951 yo era foguista y Ferrocarriles me mandó a Jujuy por tres meses; allí conocí un muchacho nacido en Dinamarca, hijo de alemanes; vivíamos en la misma pensión y cuando entramos en confianza me confió que era teniente y había sido piloto de la Luftwaffe (la fuerza aérea alemana). Trabajaba en una hilandería de Jujuy que funcionaba con motores diesel y coincidió que el gobierno de Perón lanzó el plan para formar a 5.000 pilotos. Mi primer vuelo fue con él en un avión boyero entre los cerros; me preguntó si quería aprender a pilotear y yo me largué, luego de hacer el estudio sicofísico y unos cuantos trámites más, obtuve la licencia" .

De maquinista a interventor de la ciudad de Tartagal
Derlis llegó a Tartagal en 1959 como maquinista del ferrocarril y por su carácter afable enseguida hizo amigos. "Una mañana, en 1962, el exsenador Hugo Heredia llegó corriendo a la estación en momentos en que partía con un tren hacia Salta. Un chico había sufrido un accidente gravísimo porque tenía gran parte de su cuerpo quemado y necesitaba que lo trasladáramos en avión. Nos fuimos al aeropuerto y lo llevamos a este chico a Salta, logrando salvarle la vida".
"Creo que ese fue el inicio de mi actividad política, porque con Heredia comencé a concurrir a las reuniones con el diputado don Tomás Ryan. Fui electo concejal cuando Heredia fue senador provincial y cumplió un papel muy importante en favor del departamento. No creo que haya habido un senador que se asemeje a lo que Heredia representó para San Martín", definió contundente.
En el año 1973, Álvarez fue designado por el exgobernador Miguel Ragone como interventor de Tartagal, luego de una situación de total anarquía.
Ese fue uno de los motivos por los que el 24 de marzo de 1976 fue uno de los primeros dirigentes detenidos y alojado en el Regimiento 28 de Infantería. Álvarez recordaba que su detención fue un hecho tan particular en su vida "porque a los uniformados que llegaban a detenerme se les echó a perder el móvil, de manera que fuimos en mi auto hasta el regimiento y quedé detenido".
El 2000, en otro momento aciago de la ciudad, lo encontró como electo concejal y al frente de la transición.

Conoció a Laureano Maradona
Contemporáneo como es del gran médico argentino, que desarrolló su vida profesional en Formosa, don Laureano Maradona, Derlis lo conoció y hasta vio como le salvaba la vida a una hermana suya a quien el parto se le había complicado.
Claro, en aquella época no había médicos en Estanislao del Campo y por mucho tiempo don Laureano fue el único.
Derlis llegó luego a Tartagal como maquinista, pero como era piloto salvó la vida a varias personas haciendo viajes sanitarios a Salta. Lo que se dice, haciendo patria a puro pulmón.


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Sección Editorial

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Re KennethU
Re KennethU · Hace 12 meses

Pensar que en la Argentina hubo y hay buena gente, que en general pasa desapercibida. Lástima que tenemos tantos políticos de los cuales no se puede decir lo mismo (buena gente)


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