El resultado electoral del domingo pintó las provincias centrales de amarillo, según el color que identifica a la fórmula ganadora. Así vemos a las productivas provincias de La Pampa, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y el interior de Buenos Aires luciendo un "nuevo" color, el que a partir de las expectativas generadas para el sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial -en los anuncios del ganador-, les abre una posibilidad cierta de desarrollo inmediato.
Es frecuente escuchar que todo depende del cristal con que se mire cuando nos referimos a un estudio, propuesta, proyecto o cuadro de situación. Ponemos en duda lo que afirma esta expresión, al interpretar al color amarillo con que se tiñó nuestro mapa. Para el campo salteño, el color amarillo (de nuestro ordenamiento territorial) es nefasto.
Después de la primera quincena de diciembre, los productores de la región central comercializarán los granos acopiados con baja en las retenciones y trámites de exportación facilitados. Un aporte extra a la competitividad que al momento de sembrar figuraba como costo. Lo mismo ocurre con los cultivos en desarrollo de esta campaña a lo que se suma la posibilidad de desgravar ganancias por el uso de fertilizantes que optimizarán los rindes de lo "ya puesto" en la tierra.
El impacto en las arcas argentinas se hará sentir en dólares -hoy tan necesarios como escasos- haciendo que la noria de la actividad genere otra vez divisas, empleo, inversión y tecnología. La creciente demanda mundial de alimentos hace propicio y abona el entusiasmo de la gente de campo; recordemos que más del 94% de todos los alimentos es de ese origen.
No es errado suponer que tal vez este hecho haya inclinado la balanza de las urnas. Tampoco es errado considerar que la posibilidad del triunfo opositor en nuestro país haya generado un mecanismo de defensa en otros países productores de alimentos, competidores nuestros, y se "inventa" la mácula sobre la versión cancerígena de la yerba mate, las carnes procesadas y los aceites de soja, maíz y girasol, todos productos emblemáticos argentinos. Pseudo ambientalistas, conservacionistas y preservadores, en fin "metedores de miedo" sin fundamento, hay en todos lados.
Es así que solo un par de anuncios aún no concretados que coincidían con los que formulaba el oficialismo cambian el clima de la región más destacada en producción e industria agropecuaria y luce un nuevo color, amarillo desarrollo.
Este "amarillo desarrollo" del mapa central se diferencia nítidamente del "amarillo postergación" de nuestro mapa provincial. También operó en nuestra Salta la pretendida defensa ambiental en boca, manos y acciones de los temerarios operadores a sueldo que dejaron desolación a su paso.
Esta tonalidad de amarillo postergación, frenó el desarrollo, desalojó la vocación productiva, alejó la reinversión del campo para el campo y ahuyentó la radicación de nuevos emprendimientos.
Por ignorancia o mala fe, compran recetas nunca probadas, como la ganadería integrada al bosque. Al medir sus resultados dentro de 5 ó 6 años -tiempo lógico para esa actividad- se comprobará que no hubo beneficio alguno. Vaya uno a saber dónde estarán sus promotores para ese entonces. Ahora se propone con una nueva norma el fomento ganadero. Curiosamente no repara en ningún indicador específico para ganadería, se diluye en modificar otras ya establecidas que persiguen vaya a saber qué fin, cayendo en contradicciones ingenuas propias de la improvisación. Ya lo hicieron con otras leyes sin resultado ni beneficio alguno.
No necesitamos seguir describiendo algo que está demostrado en la declaración de "estado crítico" a las producciones agropecuarias de toda la provincia. La mediocridad carente de creatividad de nuestros funcionarios obligó a nuestro gobernador tomar la determinación.
Queda claro que no solo depende del cristal con que se mire; en ocasiones lo que el hombre hace o deja de hacer, provoca que una misma cosa -en este caso el color amarillo- pueda ser desarrollo o postergación. El mundo cambia y esa realidad no admite discusión, Argentina se prepara, Salta es una incógnita.


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Sección Editorial

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Herman Hesse
Herman Hesse · Hace 12 meses

Lamentable la miopía productiva del Rodriguez, hay otra vida después de la ganadería o los granos y es el sector forestal con cientos de aserraderos en Salta. Cedro, quina , lapacho, palo blanco, palo amarillo, quebrachos, cebil.... También demuestra su ignorancia supina al hablar de pseudo ambientalistas. El seria un sacha escritor de notas entonces ya que desconoce los beneficios económicos del sector forestal y los beneficios económicos de la conservacion


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