Fue la primera precipitación intensa de la temporada y causó un desastre, especialmente en la zona sudeste de la ciudad, donde ayer al mediodía se autoevacuaron 157 personas en el Centro de Desarrollo Comunitario San Juan Bautista, exPadre Ernesto Martearena, ubicado en villa Juanita.
En la escuela Arenales, en barrio Ceferino, hasta anoche aún se refugiaba una familia conformada por ocho niños y dos adultos, mientras que en el Centro Integrador Comunitario (CIC) de Unión, en la zona norte, 21 niños y siete mamás. Así lo informó el subsecretario de Prevención y Emergencia municipal, Nicolás Kripper, quien destacó que durante la tarde los operarios trabajaron arduamente en el desagote de las casas inundadas.
"A esta hora muchas familias de villa Juanita se retiraron a sus casas. A las que puedan volver se les entregará colchones y frazadas y las que no se quedarán en el centro comunitario Martearena. Todavía no sabemos cuántas serán. El lugar tiene capacidad para unas 80 personas, no más", señaló anoche Kripper.
El meteorólogo Ignacio Nieva hizo hincapié en la gran variabilidad de agua caída entre sitios cercanos. "Por un lado el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) registró hasta las 9 de ayer 11 milímetros (mm), y por el otro, según informaciones extraoficiales (las que dio a conocer Prevención y Emergencia municipal) hablaban de 113 milímetros. El dato no es descabellado porque a ojo de buen cubero se podría decir que cayeron entre 80 y 100 milímetros, una lluvia importante teniendo en cuenta que la media mensual de diciembre en el Valle de Lerma ronda por los 135 milímetros", dijo Nieva.
Al respecto, Kripper señaló que quedó comprobado que las mediciones del aeropuerto El Aybal no pueden ser un parámetro y mencionó que los 113 mm se midieron desde las 20 del viernes hasta las 12 de ayer.
El funcionario también comentó que durante la madrugada de ayer recibieron numerosos llamados de vecinos de la zona norte por el bramido del río Vaqueros debido a la crecida. Con el correr de las horas este se redujo.
La primera lluvia de la temporada dejó en muchos casos un panorama desolador. La falta de obras públicas quedó una vez más a la vista. Numerosas casas quedaron prácticamente bajo las aguas y las pérdidas en muchos casos son totales: ropa, colchones, camas, heladeras y muebles.
En el centro de la ciudad y en los barrios hubo innumerables calles anegadas, el descalzamiento del puente ferroviario de villa Los Sauces, árboles y postes caídos son otras de las consecuencias. También hubo un corte de tránsito sobre avenida Artigas en reclamo de la canalización del Tinkunaku.
Trabajaron Defensa Civil, Prevención y Emergencias, Bomberos de la Policía y voluntarios de la fundación Corazón y Esperanza.

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