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Desbordante emoción por los 43 gendarmes fallecidos
Gendarmería Nacional recordó ayer a las 43 víctimas de la peor tragedia que sufrió la institución en sus 78 años como centinelas de la patria.
En medio de un clima de desbordante emoción, en el que el llanto y las lágrimas se conjugaron con una sensación de angustia y clamor de justicia, los familiares de los muertos dejaron grabado como impronta las huellas del dolor por una tragedia vial que, según ellos, pudo haber sido evitada.
Con la presencia de la Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, los gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey; de Jujuy, Gerardo Morales, del director nacional de Gendarmería, Gerardo José Otero, y otras autoridades, el acto se realizo a metros del arroyo Balboa, en el kilómetro 946 de la ruta nacional 34, donde a las 2 del 14 de diciembre del año pasado, el colectivo que transportaba a 51 gendarmes cayó por el reventón de un neumático. Los efectivos habían salido desde su base en Santiago del Estero y se dirigían a San Salvador de Jujuy como fuerza de apoyo por los incidentes que estaba protagonizando en esa provincia la organización Tupac Amaru, liderada por la dirigente kirchnerista Milagro Sala.
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Desde el descubrimiento de las placas hasta la entrega de los diplomas con los ascensos post mortem de los 43 fallecidos, las emociones se multiplicaron en alto voltaje.
Todo comenzó con una reseña del cenotafio, el monumento funerario erigido en el lugar, en el que se grafican de manera patética escenas de la tragedia. En imágenes sobre relieve color dorado se observa al colectivo ingresando al puente segundos antes de precipitarse al vacío y a un gendarme auxiliando a un camarada y al centro una estatua con un uniformado trasladando en sus brazos a un herido. Desde el palco ubicado enfrente de esta obra que por su simbolismo se asemeja al de la Tumba del Soldado Desconocido, los familiares no pudieron contener el llanto.
Luego del sentido minuto de silencio, las emociones se multiplicaron en alto voltaje. El dolor de los familiares contagió a los dos centenares de gendarmes y al millar de vecinos de Rosario de la Frontera y Metán que se dieron cita al escenario de la tragedia. El lugar fue bautizado con el nombre de "14 de Diciembre", donde próximamente la Gendarmería habilitará un puesto de control fijo, según anunció el director de la fuerza de frontera.
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El pico máximo de emoción se produjo cuando se entregaron los diplomas con los ascensos post mortem. La ministra Bullrich, junto al secretario de Seguridad de la Nación Eugenio Burzaco y las máximas autoridades de la Gendarmería tuvieron a su cargo la ceremonia. Los padres y las esposas de las víctimas, acompañadas de sus hijos -la mayoría menores de edad- estallaron en llanto al momento de recibir el presente. Las mayores muestras de dolor la expresaron delante de la ministra Bullrich. Algunas mujeres derramaron sus lágrimas por largos segundos en los hombros de la funcionaria como una forma de encontrar consuelo. Otras, como Sabina Villarroel, madre de Jorge Luis Jaldín, no pudo ocultar lo que sentía. "Señora, con esto no alcanza", le expresó a Bullrich luego de recibir el diploma.

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