En silencio, ellos llevan sus oraciones por dentro. Muchos prefieren ir solos, en muy pocas ocasiones con sus familias. Para la sociedad son uno más, pero la realidad es otra. Son sordos, y oran desde el silencio.
Desde 1992, y gracias a la creación de un grupo para personas sordas en la iglesia de Santa María del Silencio, tienen una ubicación destinada a cubrir sus necesidades durante la festividad del Milagro.
Entre la imágenes del Señor y la Virgen del Milagro se suma el grupo de personas sordas, que cuenta además con un traductor, encargado de guiar la procesión hasta el monumento 20 de Febrero. Allí, desde la organización de la Catedral, se ubica a este grupo en un sector, donde acompañados por su traductor también pueden sumarse a esta muestra de fe.
Una de las personas que desde los comienzos acompaña a este grupo y sigue participando de la visibilización de las personas sordas es Hugo Farfán.
Durante un encuentro en su casa, El Tribuno pudo -gracias al lenguajes de señas y la letra escrita- tomar contacto y conocer cómo es esto de vivir el Milagro desde el silencio.
Hugo fue uno de los fundadores del grupo que en 1992 comenzó a reunirse en la iglesia Santa María del Silencio.
"En esa época comenzamos a ir a la procesión, por una necesidad espiritual. Pero esto sirvió para comenzar a encontrarnos e identificarnos con más sordos", contó Hugo.
En la búsqueda de hacerse visibles, estas personas sordas lograron desde la religión unirse y dar los primeros pasos de la Asociación de Sordos Salta.
A esto se sumó el sentirse incluidos y ser uno más en la gran muestra de fe que vive la ciudad de Salta todos los 15 de septiembre. "De a poco nos fuimos conectando con los miembros de la Catedral y desde hace varios años tenemos un lugar privilegiado entre las imágenes. Salimos y un traductor se mantiene de frente a los peregrinos para acompañarlos en la procesión. Luego, en el momento del pacto de fidelidad también tenemos una ubicación especial para poder participar y que los sordos que están presentes puedan leer las señales", destacó Hugo a El Tribuno.
Uno de los grandes logros en la búsqueda por ser visualizados fue la inclusión este año de una traductora en la transmisión de la novena por televisión. Pero más importante todavía es que se trata de una persona que está en contacto con la comunidad sorda. "No es alguien que aprendió el lenguaje de señas en cuatro meses. La convivencia con sordos y la experiencia son fundamentales para realmente ser un traductor", aseguró Farfán.

Un largo camino

En la actualidad de aquel grupo que en 1992 formó la Asociación de Sordos y que hoy participa de la procesión del Milagro solo quedan algunos. Hugo Farfán destacó que los jóvenes sordos están muy disgregados. "No participan ni se suman demasiados a los grupos. Por lo general van solos y viven el milagro en su silencio", afirmó.
Hugo no pierde la esperanza y espera que este año sean más. De hecho, días antes de la procesión se realizará una reunión para sumar más participantes. Igualmente, para aquellos que no puedan asistir al encuentro y quieran estar en la procesión, el grupo de personas sordas se reunirá a las 14 en la parte posterior de la Catedral, sobre la avenida Belgrano, para luego ubicarse en el sitio que le es asignado todos los años.
Si bien algunos años tuvieron problemas en la ubicación cuando se acercaban al monumento 20 de Febrero, Farfán destacó que siempre hubo muy buena predisposición de autoridades de la Catedral para sumarlos a la fiesta de los patronos de Salta. "Hay que entender que con tanta gente, las cosas se complican y a veces mantenerse dentro del cordón de seguridad es imposible", destacó.

Mensaje del Milagro

"Quisiera que la gente nos visibilice. No queremos dádivas ni queremos seguir siendo discriminados, o que piensen que somos incapaces. Espero que la sociedad nos vea y que desde el Gobierno nos tengan en cuenta en sus proyectos -como el apoyo para que la Asociación tenga una sede- y se pueda apoyar a los más jóvenes", destacó Hugo Farfán, a días de que Salta viva la mayor fiesta religiosa del norte.
"Es momento de que tengan en cuenta nuestra capacidades y nuestros valores", afirmó Hugo Farfán.
Como miembro de la Asociación de Sordos, Hugo destacó que hay muchas personas que creen haber superado la situación o que no aceptan el hecho de ser sordo. "Aquellos que tienen un implante siguen siendo sordos, Además, hay padres que no quieren aceptar la situación de sus hijos y buscar sumarlos a una sociedad que escucha y frustran su desarrollo. Hay que trabajar en esto. Es la cuenta pendiente de la sociedad salteña", resumió Hugo.
Durante este encuentro con El Tribuno, Hugo Farfán destacó la necesidad de promover el uso del lenguaje de señas, tanto en situaciones como la de esta entrevista como en la vida cotidiana. La necesidad de impulsar la presencia de traductores en centros asistenciales, de salud, escuelas y organizaciones, no hace otra cosa que facilitar la integración de la comunidad sorda.

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