Los habitantes del apacible y maravilloso paraje de Colomé se vieron convulsionado el fin de semana del 28 de mayo con la llegada de Daniel Solano, un odontólogo salteño que desde hace cuatro años visita la zona dos veces por año. "Nosotros vamos a sumar", le dijo a El Tribuno.
Solano viajó esta vez con dos colegas más, Ximena Ramos Vernieri, odontopediatra, y la residente en odontología, Jimena Zelaya. En Colomé estaba esperándolo Micaela Gutiérrez, nacida en Molinos y dentista del puesto quien conoce a fondo las necesidades de su comunidad.
Daniel Solano forma parte del grupo de voluntarios que, desde hace más de 40 años, cada agosto visita al paraje de El Colgao llevando atención odontológica y donaciones de todo tipo.
"La iniciativa de ir a Colomé surgió por un pedido de la maestra del jardín maternal de mis hijos, Mónica Soriano. Ella sabía que nosotros íbamos a El Colgao, pero un día se fue a vivir a Colomé y comenzó a ver las necesidades de la gente. Primero empezó a colaborar como podía y después organizó la Fundación Colomé. Después habló con nosotros para que fuéramos a dar una mano", contó Solano. En el Puesto Sanitario Colomé hay dos odontólogas. Una de las profesionales está a punto de jubilarse y la otra es Micaela Gutiérrez, quien trabajó todo el sábado junto a los voluntarios. "Antes de ir nosotros nos contactamos con el Ministerio de Salud. La jefa del programa odontológico, Laura Forzani, siempre nos da una mano con los insumos y un equipo odontológico portátil. Además coordinamos acciones con la gente del puesto de Salud porque estamos yendo a su Area Operativa", señaló Solano. Y agregó que lo que siempre aclaran es que ellos no van "a invadir sino que sumamos nuestro granito de arena, sabemos que no le vamos a cambiar la vida a nadie, pero ayudamos a las colegas que están allá y la gente y nosotros pasamos un hermoso día".

La atención

El sábado 28 de mayo a las 8.15 arrancó la atención en el puesto sanitario. Desde el alba los estaban esperando. La atención fue hasta las 21 con un intervalo entre las 13.30 y las 15 para esterilizar todo el instrumental y almorzar algo. "Siempre vamos con la odontopediatra Ximena Ramos Vernieri y eso facilita las cosas porque ella atiende a los niños y yo voy con los adultos. En esta oportunidad también se sumó a la cruzada la residente Jimena Zelaya. Desde el año pasado tanto el puesto como algunas casitas cercanas cuentan con luz que provee la bodega Colomé a través de un generador. Pero la mayoría de los hogares no tienen este servicio", contó el profesional. Además hay que tener en cuenta que los caseríos están alejados entre sí. Entre las actividades que se realizaron también estuvieron las relacionadas con la prevención como por ejemplo enseñar a los más chicos la importancia de un buen cepillado.

La mano solidaria

Sin embargo, este grupo de voluntarios no agota su colaboración con la atención profesional, sino que la tarea comienza un par de meses antes con la recolección de donaciones, sobre todo ropa, calzado y juguetes para los más pequeños de la zona que son recepcionados en la Fundación Colomé a través de su coordinadora Mónica Soriano. Hay muchas necesidades, no toda la gente está empleada en la bodega, muchos tienen su ganado y trabajan la tierra. La fundación también se ocupa de brindarles capacitación en la técnica de trabajo en cuero y artesanías que luego venden. Pero Daniel no está solo en esta tarea, lo acompañan sus hijos Jazmín de 9 y Nicolás de 7 años a quienes les enseña junto a su esposa Andrea Giacom, la importancia de ser solidario. "Ella no está relacionada a la salud, es contadora, pero es una asistente excepcional", concluyó Solano.


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