Una multitud de amigos, familiares, colegas y allegados se congregaron en la vicaría Madre de la Iglesia para despedir a la familia Galindo. Luego del cortejo fúnebre, los restos serán inhumados en el cementerio municipal de San Lorenzo.

Con mucha congoja y el recuerdo intacto, el amor se hace presente en la vicaría que ellos mismos construyeron en Parque Belgrano para darles el último adiós. Allí sus seres queridos, entre lágrimas lamentan su partida y oran por el eterno descanso de Carmelo Galindo, su esposa Mariana Regazzoni y su hijo Joaquín.
La misa fue presidida por el arzobispo Mario Antonio Cargnello, quien destacó a la familia, sus principios cristianos y brindó palabras de consuelo para los presente. "Fue gente dispuesta a servir al prójimo sin buscar protagonismos", sostuvo.
"Como ustedes, yo también me hice la pregunta pero ellos están más vivos que nosotros delante del señor porque se trata de buena gente. Se nos ha ido gente del corazón de la iglesia de Salta, buenas personas, como matrimonio y como familia", dijo Cargnello.
"Creemos en la resurrección, que es el comienzo de algo nuevo. el que ha coronado el trabajo diario de todos los días, ha sido coronado por esto: estar juntos los dos. Y se va Joaquín con ustedes pero quedan ustedes chicos", expresó el arzobispo a los familiares.
Al final de la misa se rezó un Ave María por Jimena, la hija de la familia que está internada y por Celeste que lucha por su vida en el hospital de Chile.
Entre los presenten se encuentran autoridades de la secretaría de Obras Públicas municipal, donde se desempeñó hasta sus últimos días Carmelo Galindo. Además, están los colegas, amigos, compañeros de estudio y de trabajo de todos los integrantes de la familia Galindo.


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