Todo transcurría con normalidad en la unidad 108 del Corredor 1A que realiza el trayecto desde el barrio San Carlos-Centro-San Carlos. Eran las 5.55 de la mañana cuando tres jóvenes totalmente borrachos subieron al colectivo en la Avenida San Martín. Ninguno quiso pagar y todos se ubicaron en el fondo. El chofer dejó la unidad quieta y les pidió que paguen el boleto. Entre risas y algunos epítetos subidos de tono no se movían de sus asientos. Vociferaban. Insultaban. En ese instante dos policías que se encontraban dentro de la unidad, le pidieron en forma amable que abonaran el boleto. Uno de ellos, luego de algunos minutos, se levantó, fue hasta la máquina y pasó la tarjeta de SAETA.
Parecía que todo volvía a la normalidad, pero no, los jóvenes a partir de ese momento comenzaron a insultar a los policías y al chofer. "Te vamos a cortar la mano y a vos también gorra (por los oficiales)". "A este lo vamos a asaltar y cortar los dedos".
Con tranquilidad, uno de los policías, y sin que los jóvenes se dieran cuenta por su borrachera, llamó a otros oficiales. El otro agente fue hacia el chofer y le pidió que cambie el recorrido. Y fue así, dejó la avenida Jujuy, y dio vuelta por la calle Tucumán, y llegó hasta una parada de la avenida Pellegrini. Ahí un grupo de 5 policías esperaban para subir al colectivo y detener a los tres amigos, a los cuales rápidamente se les pasó la borrachera e intentaron pedir no ser detenidos. Ya era tarde, habían colmado la paciencia del chofer, de los policías, y de las personas que se encontraban en el colectivo, muchas de ellas mujeres, quienes debieron aguantar groserías de estos jóvenes que terminaron su noche de juerga en una comisaría.


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