Hemos presenciado con estupor, incredulidad y mucha bronca lo que pasó en la última reunión de la Cámara de Diputados de la Nación.
Se aprobaron, en 19 minutos, 96 leyes de diverso tenor, importancia, trascendencia, las mismas que por decisión firme de la mayoría oficialista no se trataron a pesar de contar con dictamen y que dormían en la Cámara hace cuatro, seis, o más años. La mayoría de esas leyes habían sido presentadas por la oposición.
Entonces nos preguntamos, ¿cuál era el apuro? Porque lo que no tuvo importancia durante tantos años para el bloque mayoritario se tornaba de urgente sanción en sesiones maratónicas. De repente se despertó el amor por los trabajadores -por los "laburantes- como dijo la presidenta del bloque mayoritario.
De golpe se acordaron del calentamiento global, y del día del ladrillero; de golpe sancionaron leyes declarando monumento a edificios con valor para la cultura de los pueblos y algunas ciudades y provincias del interior profundo.
¿Cuál era el argumento? La legislatura que viene no garantiza que serán aprobadas. Ahora, ¿ellos lo garantizaron durante los seis años que hicieron dormir los proyectos? ¿Por qué en esos años no tenían valor y ahora sí?
Muchas de esas leyes son importantísimas, pero es inadmisible la hipocresía, el doble discurso, la mentira, la falta de transparencia y la prepotencia. Quisieron que quede claro que si se les da la gana y a cualquier precio, aprueban lo que les da la gana. ¿Cuándo? Cuando se les dé la gana. ¿Por qué ahora? Porque sí. ¿Y qué? ¿Te molesta? Si te molesta es porque no aceptas las mayorías. ­Qué hipocresía!
Las mayorías con forceps nos duelen a los que luchamos por la democracia. En estas condiciones nacen leyes defectuosas, golpeadas, heridas, y la madre queda también muy mal herida, en este caso la República.
Se abrazaban los legisladores oficialistas al término de la sesión, con una alegría que no surgía del valor de esas leyes, cuyos contenidos la mayoría ignoraba, sino porque lograron "joder a los que vienen". "Quedamos como héroes y se lo hacemos cumplir a los que vienen".
Es la quintaesencia de la mezquindad, que reemplaza a los intereses de la Nación por los de la secta.
Se creen únicos e irremplazables, aunque hayan perdido la elección, que es el examen que toma el pueblo en democracia.
Perdieron y no lo asumen.
Por eso vemos el denigrante espectáculo de los intendentes desmantelando municipios, miles de nombramientos de última hora, ocultamiento de información y maltrato antidemocrático.
Esto no es lo que la democracia representa. Es abuso de poder.
Y los legisladores de la oposición que hicieron posible que esto ocurriera son oportunistas. Se pasaron la vida criticando al oficialismo, pero le facilitaron la tarea. Se sumaron a la mentira de "beneficiar a los obreros", con medidas antes cajoneadas. No defendieron ni a los trabajadores ni a la democracia. No defendieron la dignidad de los ciudadanos de la patria.
Alguien tiene que ocuparse de la democracia y la transparencia. Los legisladores no estuvieron a la altura de la representación a la que están obligados. Nadie puede contar que votaron 96 leyes en 19 minutos sin ponerse colorado.
Si los legisladores obran así, los ciudadanos comunes tenemos que organizarnos para hacer sentir nuestra voz de reclamo.

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Sección Editorial

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cintia mo
cintia mo · Hace 12 meses

Decepcionante lo que hicieron... no se puede creer hasta donde se llego.

cintia mo
cintia mo · Hace 12 meses

Decepcionante lo que hicieron... no se puede creer hasta donde se llegó.

Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 12 meses

EXCELENTE, LA NOTA. UNA VERGÜENZA, LO QUE DESCRIBE.


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