José Luis "Bicho" Orellana, un peligroso delincuente vinculado al mundo del tráfico de drogas y los asaltos a mano armada fue detenido la mañana del sábado en la localidad de Embarcación por efectivos de la Policía de la Provincia, quienes rodearon el hostal "El Sol", donde el sujeto estaba escondido desde hacía una semana. Paralelamente, los efectivos detuvieron a una mujer identificada como Andrea Adriana Piedra, propietaria del vehículo Toyota en el que Orellana se movilizaba. Al momento de la detención Orellana tenía una pistola 9 milímetros y un arma blanca, pero no opuso resistencia. Cuando los policías ingresaron a la habitación el sujeto estaba desayunando tranquilamente y se vio sorprendido y rodeado por los uniformados, por lo que no tuvo más opciones que entregarse.
El tiroteo
Con la detención de Orellana y la mujer, los investigadores creen que podrán esclarecer un hecho que causó una verdadera conmoción cuando el sujeto, a bordo de un auto de alta gama y acompañado de otros dos cómplices, acribillaron el vehículo en el que se movilizaban otros tres hombres de Tartagal, hecho sucedido el pasado 18 del corriente en el barrio Nueva Esperanza en la zona sudeste de Tartagal.
Ese día Alfredo Liberato Rojas, de 35 años y domiciliado en el barrio San Silvestre de Tartagal, junto a otros hombres identificados por la policía como Luis Ruiz, Ernesto Frías y Ronaldo Ortiz, circulaban en una camioneta EcoSport propiedad de Rojas; en pleno barrio Nueva Esperanza y a pocos metros de la sala de primeros auxilios de esa humilde barriada un vehículo gris marca Toyota Corolla les salió al paso; desde el segundo rodado descendieron tres sujetos que comenzaron a disparar sus armas contra los ocupantes de la EcoSport. Milagrosamente y a pesar que se hicieron más de 20 disparos, solo dos de ellos impactaron en la humanidad de Rojas, quien fue trasladado hacia el hospital Juan Domingo Perón, donde todavía permanece hospitalizado dada la gravedad de las heridas. Los vecinos de ese barrio vivieron momentos de pánico, ya que justo a esa hora -pasado el mediodía- gran cantidad de niños salían de las escuelas.

Los cómplices, en la mira

Los tres ocupantes del rodado que conducía Rojas identificaron a Orellana como el conductor del Toyoya, y la policía ya identificó a los otros dos sujetos. Orellana era intensamente buscado. La propietaria del rodado se presentó horas después de la balacera en la comisaría 45 de Tartagal argumentando que pasaba por ese lugar y que un disparo había impactado en su rodado. Tras las sospechas, secuestraron el vehículo.

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