En estos días surgieron diversas opiniones en las cuales se trataba sobre lo positivo o negativo de que los países y las provincias se endeuden y si esas políticas de endeudamiento son sostenibles en el tiempo.
La teoría económica plantea el crédito desde tiempos antiguos. La deuda, tanto a nivel familiar, empresarial o estatal, no es buena ni mala por sí misma. No obstante sí es necesario resaltar que tener la posibilidad de endeudarse es una buena noticia.
Ahora bien, si la deuda no es buena ni mala en sí misma. Pero es bueno tener la posibilidad de tomar deuda ante determinadas situaciones, ¿en qué quedamos? Lo importante no es la deuda; lo importante es para qué se endeuda alguien. Una familia que se endeuda para comprar una vivienda familiar mediante una hipoteca va a afirmar que es bueno poder hacerlo y tener esa posibilidad. Más allá de que dicho préstamos dure 24 o 30 años. Esa familia sabe que les dejará a los hijos un capital a futuro y en lugar de pagar un alquiler, pagará una cuota de préstamo que permite capitalizarse.
Una empresa que toma deuda para realizar sus operaciones comerciales o bien nuevas inversiones también hace un correcto aprovechamiento de la posibilidad de endeudarse. Es más, no existen casi empresas que no tengan el famoso pasivo (deuda) en sus balances y que el mismo se mantenga a través de los años. Es decir, piden prestado dinero, por el cual pagan un interés, para utilizarlo en la operatoria de la empresa y obtener una rentabilidad. Y esa deuda se mantiene en el tiempo.
Un Estado (provincial o nacional) que se endeuda para hacer obras de infraestructura (ejemplo un puente), está haciendo algo positivo. Porque si no tuviese la posibilidad de tomar dinero prestado, debería esperar mucho tiempo para hacer esas obras (suponiendo que puede ahorrar y ningún político de turno va a usar ese dinero para otra cosa). Otro problema es que hasta que se ahorre no se puede hacer el puente y las generaciones actuales no podrían beneficiarse de utilizar ese puente. Sino que probablemente generaciones futuras lo harían.
Como se ve, estos casos son ejemplos de utilización de deuda para lograr objetivos (familiares, empresariales y estatales) que de otra forma no se podrían alcanzar en mucho tiempo, porque no se dispone del capital necesario para hacer frente a una inversión de esa magnitud.
Adicionalmente, si se puede ir renovando esa deuda (es decir, no se paga, sino se toma nueva deuda para cancelar la anterior con mejoras financieras como por ejemplo plazos y tasas de interés) bienvenido sea, porque permite utilizar ese dinero que debo devolver, en otras cuestiones que probablemente sean necesarias (una escuela por ejemplo).
La deuda, como herramienta económico-financiera es algo bueno, lo que no es bueno es cuando se utiliza deuda para fines que no permiten capitalizar de alguna forma la unidad familiar, de negocios o bien al estado.
Tomar deuda para gastos (no para inversión) ya sí es una cuestión que hay que mirar con cuidado. Tomar deuda para solventar un déficit corriente del Estado también es una ecuación que no cierra.
En cualquier unidad económica, los ingresos deben ser similares a los egresos, y las grandes inversiones de capital, se pueden hacer mediante endeudamiento.
En cambio cuando los gastos son mayores a los ingresos, y esa diferencia (déficit) se cubre tomando dinero prestado, va a llegar un momento en el cual la situación se va a hacer insostenible.
Siempre es bueno tener la posibilidad de endeudarnos, la deuda no es buena ni mala en sí misma. Lo bueno o malo es para qué se utiliza el dinero prestado. Porque tarde o temprano, con seguridad, uno va a tener que devolverlo.

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