En los últimos 60 años, el tema de la deuda pública (interna y/o externa) ha sido una constante y probablemente estén empatados los bandos a favor y en contra con respecto a si la deuda es virtuosa o viciosa para la economía.

¿Por qué sería malo endeudarse?

A grandes rasgos, las opiniones en contra del endeudamiento se basan en que, a medida que el tamaño de la deuda aumenta, aunque la misma se refinanciara permanentemente, el monto de los intereses y amortizaciones crecen, lo que impacta negativamente sobre las cuentas públicas, obligando a los gobiernos a aumentar aún más la deuda, o a financiar un déficit fiscal creciente destruyendo activos públicos, o bien, a financiarlo con emisión monetaria.
Peor aún, si los acreedores consideran que la economía no puede pagar los intereses y el principal, cortan los créditos y el financiamiento del déficit con inflación es el último recurso, o bien se debe recurrir al famoso "ajuste", o sea, el corte brusco del gasto público, con despidos masivos en el Estado, seguidos de un desempleo creciente al caer la demanda agregada de la economía.

¿Por qué sería bueno endeudarse?

En la vereda de enfrente, quienes defienden la idea de que endeudarse es bueno -o al menos, no es malo- consideran que el crédito es la forma en que el Gobierno puede mantener su nivel de gasto sin provocar ajustes con los efectos negativos recién señalados. Añaden que, aunque se admitiera que una vez producido el ajuste, la economía se acomodaría e incluso probablemente se ordenaría mucho mejor que bajo otra alternativa, el costo de la transición sería muy grande, con violentas reacciones sociales y el riesgo político de perder las elecciones, ya que, como decía Keynes, no es de mucha ayuda saber que después de toda tempestad llega la calma, por lo que es necesario contar con herramientas para sortear las tormentas cuando éstas están presentes.

¿En resumen, qué debería hacerse?

Una vez descartada la idea del "ajuste" por las razones apuntadas, la pregunta previa a considerar si hay que endeudarse debería ser: ¿para qué querría un gobierno hacerlo? Claramente, si más deuda va a ser para "más de lo mismo", vale decir, continuar elevando el peso del gasto público sobre la economía incorporando indefinidamente personal -los famosos "becados" y "ñoquis"- postergando inversiones estratégicas y quitándole dinámica al comercio exterior, entonces la respuesta es clara: más endeudamiento le va a dar la razón a quienes sostienen que ello es peligroso. Sin embargo, puede ser el caso de que un gobierno pretenda exactamente lo contrario, vale decir, hacer crecer las inversiones, mejorar la calidad del gasto público, mejorar el perfil exportador, etc. ¿Cómo podría lograrlo partiendo de una economía estancada, con pocas probabilidades de que las empresas domésticas inviertan al contar con elevada capacidad instalada? Evidentemente, un gobierno con esta visión estratégica y que necesita mantenerse el tiempo suficiente para concretar su proyecto, no elegiría un ajuste que lo desalojaría del poder en pocos meses. Sin duda, la elección sería esforzarse por aportar la cuota de inversión pública en la realización de proyectos estratégicos vivienda, agua potable, energía, infraestructura en general y el único recurso no inflacionario es el crédito externo.

¿Cómo evitar que la deuda crezca?

La deuda pública nunca va a dejar de crecer, pero en cambio es importante que no lo haga en términos relativos a la evolución del PBI. Claramente, si el esfuerzo de inversión del gobierno se dirige a la obra pública cuya carencia representa cuellos de botella o sea, impide que el resto de la economía evolucione favorablemente, el PBI va a crecer porque, amén de que la propia inversión dinamiza la economía, la inclusión de mano de obra y la resolución de estos cuellos de botella nuevos caminos, vías férreas, tendidos eléctricos, desages también ayuda a que la economía se expanda. Si el Gobierno no aumenta su gasto en términos reales vale decir, lo modifica al mismo ritmo que la inflación- entonces el gasto irá bajando relativamente al PBI y la deuda no representará una carga onerosa.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora