De acuerdo a la Asociación Argentina de Ataque Cerebral (AAAC), más de 5 millones de personas mueren por año, en el mundo, por un ataque cerebral. Es la segunda causa de muerte luego de los ataques cardíacos y una fuente importante de discapacidad.
Parece que sucede en cuestión de segundos, pero el momento crítico de un accidente cerebrovascular es la conclusión de muchos avisos que da el cuerpo para actuar con tiempo. Conocer sobre esta enfermedad y prevenirla es clave para sobrevivir. Por ello, lo contrario, el desconocimiento, está entre los principales factores de riesgo. Eso dice el neurólogo Emilio Benítez (h): "La desinformación es un hecho que lleva a que la realidad de los ACV sea un flagelo", confesó el neurocirujano. "La gente desconoce y minimiza los síntomas de inicio de un accidente cerebro vascular, perdiendo tiempo que es crucial", agregó.
La realidad de los accidentes cerebro vasculares en Salta no escapa a la del país y el mundo. A pesar de contar con elementos que antes no se tenían para su tratamiento, todas las naciones, incluso las más avanzadas, tienen la misma dificultad: el paciente no llega a tiempo al hospital. De hecho, según la AAAC solo el 25% llega al hospital.

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Existe un margen de tiempo dentro del cual es necesario que el paciente sea asistido para poder proceder con buenas expectativas. Es lo que se denomina ventana terapéutica y su duración es de tres horas. Durante ese período la persona debe hacerse una tomografía cerebral para diferenciar si se trata de un ACV isquémico (una arteria que se tapó) o hemorrágico (una arteria que sangró), ya que sus tratamientos son completamente opuestos. A su vez deben llevarse a cabo laboratorios y completar una planilla para clasificar el cuadro clínico. Todo eso lleva tiempo y es necesario realizarlo dentro de ese plazo para poder tratar el ACV con mayor optimismo.
Parte de esa desinformación radica, entre otras cosas, en la falta de números oficiales que reflejen la actualidad de los accidentes cerebrales. "No hay datos a nivel país ni provincial. No puede haber estadísticas nacionales serias si una de las patas, como lo es Salta, no tiene estadísticas serias", expresó Benítez. Sucede que, si bien hay estudios sobre enfermedades epidemiológicas y operativos para combatirlas, en lo que a ACV se refiere no hay cifras ni procedimientos para hacerles frente. "Generalmente nos manejamos con lo que dice la Asociación Argentina de Ataque Cerebral: un ACV cada cuatro minutos", sentenciaba el también presidente de la Fundación Lucha contra las Enfermedades Neurológicas en Salta, más conocida como LUCENS.

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Son contados los casos en los que se realizan epicrisis (es decir, análisis o juicio crítico de un episodio clínico) y se informan a nivel ministerial. El hospital San Bernardo es uno de ellos. Según datos facilitados por el Servicio de Admisión y Egresos, hasta agosto de 2015 se diagnosticaron 118 cuadros de ACV en personas mayores de 15 años.
"Sabemos que es una utopía el ACV 0, pero todo lo que se pueda salvar tiene que ser salvado. Una cosa es que el paciente no llegue a tiempo al hospital, pero si logra hacerlo dentro de la ventana terapéutica, están las condiciones y recursos dados para que tenga su tratamiento", concluyó.

"El ACV 0 hoy tiene cura"
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Es el lema de la campaña 2015 de la Fundación LUCENS. Es que hoy en Salta existe la técnica endovascular intraarterial, que extiende la ventana terapéutica a seis horas y media: "Se punza la arteria femoral y se navega hasta el punto de la obstrucción. Una vez allí, con un stent, que es como un 'rulerito', se extrae el coágulo y se vuelve a canalizar la arteria", explicó el neurólogo Emilio Benítez.

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