"Desintoxicar mi ser. Luchar por recuperar la armonía colectiva. Ceder. Obviar. Redoblar mi esfuerzo por ser mejor padre y persona. Recobrar la paz por mí y por mi entorno. Pero, sobre todo, soltar, soltar de una vez... La p... que cuesta llevar a la práctica algunos de estos ítems, pero vale la pena trabajar diariamente en este ejercicio hasta que no queden más heridas expuestas y todo decante de un modo más natural. ¡Vamos que se puede!".

El estado en el muro de Facebook de M. F. (34) se corresponde con los ánimos que inaugura diciembre, el mes visagra entre un año y otro.

A la par de fechas particulares que conllevan consigo un fuerte peso simbólico, como cumpleaños, aniversarios y aquellas que impliquen una renovación de ciclos, la finalización de un año predispone emocionalmente a revisar cuentas pendientes y promesas que debían ser cumplidas durante el año que está finalizando.

Objetivos anuales de que rendir cuenta en el trabajo o capacitaciones de última hora, rendir exámenes y ponerse al día con materias para no recursarlas el próximo periodo lectivo, incluso la participación en reuniones familiares y de amigos u otros compromisos sociales. Todo parece aportar a una sensación de discontinuidad en el tiempo que agota considerablemente y que nos obliga a un rendimiento sobrehumano.

¿Qué origina el estado de perturbación en diciembre y por qué se cae en la presunta obligatoriedad de hacer un balance de fin de año? El Tribuno se lo preguntó a la Lic. Carina Salas, especialista en Psicología Clínica y en Psicoterapia Cognitiva y directora del CePsi (Centro de Psicoterapias). "Para muchos, las festividades de fin de año y la proximidad del nuevo año están lejos de ser un período de celebración. Las expectativas no cumplidas, las metas que no se alcanzaron, las experiencias dolorosas de pérdidas afectivas, laborales, económicas o las desilusiones surgen como parte indivisible de la realidad", señaló. Añadió que el ser humano es un todo integrado y coherente, por lo que mente, cuerpo y espiritualidad en interacción con otros se expresan en un dinamismo permanente y así, "experiencias de vida que no fueron procesadas adaptativamente resurgen en distintas situaciones, siendo las fiestas un activador por excelencia". Aunque, acotó, las personas tienen muchos momentos que pueden ser significativos y potenciales fuentes de reflexión constructiva, que no siempre coinciden con el fin de año.

El balance

La Lic. Carina Salas, quien también es docente en la Ucasal, añadió que no existe vida carente de emociones negativas, dolores o pérdidas. Sin embargo, "seguramente si estas situaciones son vividas como fuente de aprendizaje, crecimiento y poder superador, el balance, a pesar de las experiencias vividas como negativas, puede dejar un saldo de crecimiento y superación".

De acuerdo con ella, este el principio del aprendizaje de la resiliencia variable que puede ser enseñada como capacidad para afrontar las adversidades de la vida. Haciendo uso de la resiliencia, entonces ¿cómo se hace un balance objetivo y saludable? "Una actitud saludable podría pensarse acompañada por la intencionalidad de un 'nuevo inicio', con 365 días de oportunidades por venir, apostando a proyectos objetivos acordes con nuestra historia personal y realidad situacional, y no desde la mirada irreversible de lo que no fue, lo no sucedió, o lo que no pudimos", señaló Carina Salas. De esta manera, continuó, si las nuevas propuestas, metas, propósitos o expectativas o renovación de las ya formuladas, alcanzadas, pendientes y vividas van acompañadas de una visión positiva de uno mismo, los otros y el futuro, el saldo en el balance de fin de año dejará muchos beneficios y ganancias. Conviene recordar al momento de hacer el balance el revisar pautas como valoración, agradecimiento y evaluación. En palabras de Carina, "un balance con alto contenido emocional tiene que ir acompañado de compromiso, desafíos, autocuidado, celebración de buenos momentos, interacciones y vínculos saludables, autoconocimiento, agradecimiento, gestión de las propias emociones, capitalización de las experiencias, desarrollo de recursos personales, e impregnado de valores que nos definen como personas en interacción con otros".

Por último, ¿cuál es el problema de las personas a las que frecuentemente el balance les da negativo? ¿Colocan siempre el foco de atención en lo que no consiguen, no se ponen objetivos reales o no saben capitalizar las circunstancias?

"Tal como aprendemos competencias cognitivas o de procedimiento, las emocionales pueden y deben ser enseñadas, por lo que posible aprender a tener una visión positiva de la realidad y sus circunstancias.

Cuando aprendemos a evaluar las situaciones como un reto a superar o como una oportunidad para analizar errores y aciertos, una actitud positiva, objetiva y superadora ayuda a transitar los cambios, o los errores, o las metas que no alcanzamos, o las situaciones no elegidas como oportunidades estimulantes de la vida, tomadas con creatividad y optimismo.

La gratitud

"Diciembre es el peor mes para mí. Los directivos nos piden lo que no solicitaron durante todo el año, los preceptores quieren pasar las notas de los alumnos que aprobaron, hay que participar de los planes de mejora institucional para el año entrante y volver a enseñar los contenidos a los alumnos que deben recuperar. Hay demandas insatisfechas de todos los espacios. Por supuesto, también de mi casa. Con mi marido hoy (por ayer) ya tuvimos la discusión de qué se comerá en las fiestas y dónde las pasaremos. ¡Ni hablar de las compras de los regalos!". El descargo de T.A. (42) representa, tal vez, el de muchas mujeres que desempeñan muchos roles a la vez. Pero, además, insume otra cuestión: la idea preconcebida de que las familias a fin de año se reúnen en paz y sin conflictos, como si debiera alcanzarse una armonía perfecta. Según Carolina Fernández, terapeuta gestaltista, el estado de perturbación en diciembre es cultural, debido a que está predeterminado por el fin de año según el calendario que se tome como válido.

"Las creencias tienen mucho que ver con el estado que se adquiera en diciembre, también la forma de tomarse la vida. Casi el 50% de la población tiene una actitud positiva y proactiva y el otro 50%, una negativa y fatalista, y esta actitud depende de mandatos familiares, sociales y religiosos en su mayoría, al margen de la realidad política o económica que viva el país. Teniendo en cuenta que estos mandatos nos llevan a copiar costumbres llevadas a cabo a lo largo de nuestra vida familiar sin preguntarnos al hacerlas si realmente es adecuado para mí en ese momento", expresó. Así, deberían tenerse en cuenta los conflictos familiares o la pérdida de seres queridos y dejar a un lado la costumbre para darle lugar a la elección real de lo que es mejor para cada persona. Asimismo, manifestó que la presunta obligatoriedad de hacer un balance de fin de año "la asumimos en el momento en que nos reconocemos con la necesidad de cuantificar lo que tenemos sean bienes materiales, relaciones, logros y proyectos o el estado de salud".

Mirarse uno mismo

De acuerdo con Carolina Fernández, para hacer un balance objetivo y saludable es recomendable ir primero a cómo fueron planteados los objetivos y las metas al principio del año. "Estas metas sería adecuado que fueran realistas, posibles y motivadoras. Partiendo de esto, es más probable poder hacer un balance objetivo", señaló. Añadió que otro punto fundamental es tener "trabajadas" las trampas del ego de cada uno, es decir, qué dispositivos mentales nos retienen.

"En algunos casos estas trampas nos llevan a sentir culpa constante, en otros, la vara para medir los logros está puesta demasiado alta y en otros la permisividad con nosotros mismos es constante", ejemplificó. Además, señaló la importancia de reconocer los logros y tener tiempo de disfrutarlos antes de plantear nuevos objetivos. Por último, el sentimiento de gratitud también debe volcarse en uno. "El agradecimiento es válido solo si es hacia mí mismo, teniendo en cuenta que soy el principal potenciador o inhibidor de mis propias posibilidades", dijo.



¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora