El proyecto del macrismo para ampliar la composición de la cámara de Diputados mostró algunas diferencias en el seno de Cambiemos dado que el PRO mantiene su posición a favor de la iniciativa, mientras la Unión Cívica Radical insiste con que "la discusión puede esperar", a la vez que el resto de la oposición tiene posturas divididas.
El diputado nacional Daniel Lipovetzky (PRO) se manifestó "a favor" de una adecuación de la Cámara baja, mientras que el radical Ricardo Alfonsín sostuvo que "esta discusión puede, y sobre todo, debe esperar".
La kirchnerista Diana Conti apuntó, también en diálogo con esta agencia, que "en la actualidad hay provincias subrepresentadas" y reclamó "la correspondiente adecuación de la representación en base al censo poblacional".
Tras el fallido intento del oficialismo de avanzar con un aumento del número de diputados durante el tratamiento de la reforma electoral, el debate por la adecuación de la Cámara baja quedó abierto.
El presidente del cuerpo, el bonaerense Emilio Monzó, y el jefe del bloque PRO, Nicolás Massot, ya se mostraron públicamente y en forma reiterada como promotores de un incremento de la representación legislativa.
"Más allá del aumento presupuestario que no es tan grave, es una demanda constitucional", dijo Lipovetzky, presidente de la comisión de Legislación General, quien señaló que "hoy la representación refleja una ley que es de la época de (el último presidente de facto de la dictadura Reynaldo) Bignone".
La denominada ley Bignone, que en realidad fue el decreto 22.847 de 1983, fijó en 254 legisladores para la primera Cámara de Diputados post recuperación democrática, a los que después se le sumaron 3 diputados más cuando Tierra del Fuego se provincializó en 1991.
El apoderado del Partido Justicialista, Jorge Landau, explicó que "la Constitución prevé que la composición de la Cámara deberá adecuarse a los censos", pero indicó que "nunca el poder político ha considerado cuál era el momento para hacer esa ampliación".
Landau aclaró que la provincia de Buenos Aires "es la más perjudicada" por la falta de adecuación de la representación legislativa, mientras que la ciudad de Buenos Aires "tiene una sobre representación".
De acuerdo a lo precisado en un proyecto presentado por la diputada Margarita Stolbizer, la Provincia debería pasar de 70 a 100 escaños, mientras que la Capital Federal debería ceder cuatro de las 25 bancas que tiene en la Cámara baja, de acuerdo a los datos del último censo de 2010.
Un importante diputado reveló que Monzó "viene hablando" sobre la ampliación de la Cámara con distintos jefes de bloque, a quienes le reclamó "un acuerdo con los gastos edilicios" que implicaría la reforma.
El jefe del bloque Justicialista, Oscar Romero, aseguró que "con nosotros no habló nadie", mientras que su compañero de banca, el salteño Pablo Kosiner sostuvo que "si el bloque oficial quiere una ampliación de la Cámara que presente una propuesta formal y fijaremos una posición".
"No nos quieran llevar a un tema que no es prioridad de nuestro bloque y del cual tenemos muchas dudas", advirtió Kosiner.
Alfonsín, que en su momento fue uno de los impulsores del aumento de la Cámara, se distanció del intento del macrismo de incluirlo con la reforma electoral al sostener que "fue correcta la decisión del bloque radical de negarse a discutir la ampliación del número de diputados".
"No basta con ser conscientes de lo que la sociedad espera de sus representantes, también hay que parecerlo. Una decisión de este tipo no contribuiría a ello", dijo.
Diferente fue la opinión de Lipovetzky, quien evaluó que "tenía que salir con la reforma electoral" y consideró que "por ahora no hay chances" de que la propuesta llegue al recinto.
La massista Cecilia Moreau consideró que "en la actual situación de conflictividad social no es un momento de discutir este tema" aunque reconoció que "los censos tienen una lógica y habrá que ver cómo se resuelve la situación de las provincias sub-representadas".

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