Después de un fin de semana teñido de hechos policiales a raíz de la violencia que castiga a la comunidad de Pichanal, vecinos de distintos sectores se reunieron para tomar cartas en el asunto y exigir a las autoridades locales y de las fuerzas de seguridad mayor presencia y vigilancia policial.
Los permanentes enfrentamiento de grupos antagónicos entre los denominados Los Fugitivos y los de La Florida, de Misión San Francisco, preocupa a todos los vecinos de la localidad.
Es así que diferentes actores sociales se reunieron recientemente para buscar una solución a la situación de inseguridad permanente que se vive en la localidad norteña.
Durante tres días seguidos se registraron enfrentamientos de diversa índole entre los integrantes de ambas bandas.
Según cuentan los mismos vecinos, ambas patotas están separadas por tan solo una calle.
Pedido urgente
Con la presencia del intendente de Pichanal, Julio Jalit; el padre Fray Martín Casera, el comisario Rodríguez, la presidenta de la comunidad Ava Guaraní, Liliana Pizarro, y la cacique Mónica Cantarelo, se llevó a cabo una reunión en el playón deportivo de la localidad para analizar las alternativas y la necesidad imperante de ponerles freno a los reiterados hechos de violencia que se vienen registrado en los últimos días.
Concejales municipales que pertenecen a la comunidad, miembros de las fuerzas vivas y vecinos en general que participaron del encuentro coincidieron a viva voz en la urgencia de erradicar las distintas bocas de expendio de drogas en el pueblo.
También solicitaron la instalación de un destacamento policial en el barrio más afectado por estos entrenamientos.
Un momento conmovedor se vivió cuando un grupo de madres que tienen a sus hijos sumergidos en el flagelo de la droga pidieron a los representantes de las fuerzas de seguridad expulsar de la comunidad a los vendedores de droga o "dealers".
Desde el Municipio se comprometieron a levantar y cerrar "el paredón", como le llaman los vecinos. Se trata de un tapiado que se encuentra sobre la calle San Francisco, donde se aglomeran los jóvenes que ocasionan los desmanes. "Esa zona es tierra de nadie", expresan los vecinos
Por otra parte, el personal policial se comprometió a patrullar durante todo el día y ya, desde esta misma semana, es posible observar agentes y móviles policiales recorriendo a pie el barrio.
La mayoría de los vecinos saben quiénes son los que se dedican a vender drogas en la comunidad, pero tienen miedo de realizar la denuncia por eventuales represalias.
Una de las madres describió la situación que deben vivir los vecinos del barrio. "Debemos levantarnos como comunidad, denunciar los lugares donde se distribuyen las drogas. Si nos juntamos todos, podemos salir adelante".
Según datos que aportaron los mismos vecinos, serían alrededor de 20 casas en las que se distribuye droga en la Misión San Francisco. Los más afectados por este flagelo son niños y adolescentes de entre 10 a 20 años.

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Sección Editorial

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