La presidente de Brasil, Dilma Rousseff, anunció un incremento en la asignación del programa del Gobierno de combate al hambre, en un momento clave de su mandato por un eventual juicio político con miras a su destitución, y aseguró que "resistirá y luchará hasta el final".
Rousseff realizó el anunció durante un acto en San Pablo organizado por los sindicatos con motivo del Día de los Trabajadores y advirtió que si el vicepresidente Michel Temer asume el poder, en caso de ser destituida, "acabará con una parte" del programa Bolsa Familia.
La presidente insistió en que es víctima de un "golpe" de Estado que comenzó a ser tejido por el presidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, pero afirmó que "luchará", como, según recordó, ya hizo durante la dictadura.
La jefa de Estado acusó a Cunha, declarado enemigo político de Rousseff, y a otros legisladores de ser los "responsables" de la crisis económica que vive el país y del aumento del desempleo, por no aprobar las reformas que ella propuso al Congreso. Alertó que si el Senado aprueba el inicio de un juicio político en su contra y Temer asume la presidencia de Brasil serán recortados los programas sociales y los derechos de los trabajadores.
En contrapartida, anunció un reajuste del 9% en la asignación del Bolsa Familia, uno de los programas bandera del gobernante Partido de los Trabajadores (PT). El Bolsa Familia fue creado por el Gobierno de su padrino político, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), y concede subsidios de unos 164 reales (unos 48,2 dólares) mensuales de media a cerca de 14 millones de familias pobres, según datos del Gobierno. "Quieren acabar con una parte del Bolsa Familia", señaló.

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