La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, nombró ayer a Luiz Inácio Lula da Silva como ministro de la Casa Civil. El nombramiento había sido anticipado por el jefe del grupo del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) en la Cámara de Diputados, Afonso Florence, en declaraciones a periodistas y luego fue confirmado por una nota oficial de la Presidencia de Brasil, la cual dejó mucha tela para cortar.
El expresidente aceptó ser ministro de la presidenta Dilma Rousseff -que ocupó este mismo cargo durante su segunda presidencia-, con quien acordó su incorporación al gobierno en una reunión que mantuvieron este miércoles y que continuó al extenso encuentro del martes pasado, lo que termina con la serie de versiones sobre la inminente llegada del exjefe del Estado al Palacio del Planalto.
Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los mandatarios más populares que tuvo Brasil, figurará en la historia del país como el único político que, tras alcanzar la cima en el Ejecutivo, acepta un cargo de ministro que cataliza mucho poder.
Su nombramiento como ministro en el Gobierno de la presidenta Rousseff, su ahijada política y sucesora, se anunció en medio de una crisis política que tiene a la mandataria bajo una amenaza de destitución que el nuevo miembro del gabinete intentará sofocar.
Como ministro de la Casa Civil o de la Presidencia, a Lula le recaen grandes responsabilidades políticas. Es el principal funcionario del equipo de gobierno y su tarea es equivalente a la de un primer ministro.
También podría comparáselo con un jefe de Gabinete con poderes, pero no se ajusta a ese cargo, dado que en Brasil quien ocupa el puesto de jefe de Gabinete no comanda a los ministros sino que más que nada "sigue y cuida" la agenda de la presidenta.
Lula, quien según el presidente del PT, Riu Falcao, tomará posesión del cargo el próximo martes, asumirá un ministerio desde el que se controlan todos los resortes del poder, lo cual le permitirá influir en las decisiones de su sucesora y en las de su base parlamentaria, a la que intentará unir de cara al eventual juicio contra Rousseff que el Congreso puede retomar en los próximos días.
Lógicamente, que este nombramiento, cayó muy mal en la oposición, debido a los malos manejos del actual gobierno.

Cayó la bolsa

Ayer la bolsa de San Pablo caía un 0,72% y el real brasileño se depreciaba un 0,53% frente al dólar, que era negociado a 3,784 reales para la venta sobre las 14.20 horas. Los rumores sobre la posibilidad del nombramiento ya habían sacudido al parque brasileño ayer, cuando la bolsa cayó un 3,56%.
El mercado expresó así su recelo ante la idea de que Lula, quien gobernó Brasil entre 2003 y 2010, pueda interferir en la política fiscal, a la que el Gobierno le había dado un giro ortodoxo en el último año para intentar equilibrar las cuentas públicas del país.

La oposición irá a la Justicia

Ronaldo Caiado PARTIDO DEMÓCRATA
"Es una vergüenza que Dilma Rousseff convoque a Lula a su gabinete. Viene haciendo una política para el olvido y encima nombra a un corrupto. Nos robó todo y encima ahora tendrá fuero político. Acá todo está cada vez peor".
Luiz Mendonça de Barros EXMINISTRO DE ECONOMÍA
"Es un error lo que hizo Dilma. No puede nombrar a una persona que está siendo investigada por robo. Además (Lula), dejó muchas dudas al aceptar el cargo. Dejó en claro que alguna culpa tiene. Un grueso error por parte de ambos".

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Sección Editorial

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