Desde una mesa con libros a bajo precio, instalada en un hipermercado de la zona sur, un título "Usted puede sanar su vida" provoca la curiosidad del transeúnte. El clásico de la estadounidense Louise Hay (89), publicado en 1984 y que continúa siendo un éxito mundial de ventas, contiene una lista de las principales enfermedades y su probable causa psicosomática (ver el cuadro abajo).
Como intertexto "Toda enfermedad es intencional", atribuido al psicoanalista Sigmund Freud, o el "Salva tu alma", un lema bastante común en el catolicismo y que cayó en desuso hace cuatro décadas, cuando críticos postconciliares acusaron a la frase de arreglárselas para contener tres herejías en igual número de palabras. Sin embargo, no solo en el llamado Nuevo Pensamiento al que adhirió Hay, sino en diferentes filosofías y tendencias sobre el pensamiento y el crecimiento personal y espiritual como la metafísica, la programación neurolingística (PNL), la terapia gestalt, el reiki, la bioenergía y el yoga se explica que la mayoría de las personas sufren y padecen males físicos porque acumulan emociones no resueltas. Como bien cita el periodista y coach personal costarricense Cristopher Barquero, basándose en el libro de Hay, de acuerdo con la parte del cuerpo donde se presenta el signo, habrá una explicación emocional para cualquier malestar. Por ejemplo, muchas veces una gripe representa lágrimas no lloradas o reprimidas; mientras que el dolor de garganta sobreviene porque existen cosas pendientes de decir. El cuello representa la flexibilidad como persona; el dolor en los tobillos, la resistencia que se tiene ante la vida. Los malestares estomacales manifiestan malas convivencias y la inhabilidad para digerir situaciones. Los dolores en la espalda baja usualmente reflejan preocupaciones económicas o la sensación de falta de apoyo, mientras que si se dan en la espalda alta expresan que la persona siente que carga con cosas que no le corresponden. Los problemas en los muslos están relacionados con lo que los demás esperan de nosotros o lo que creemos que esperan de nosotros. En el caso de las rodillas, los daños tienen que ver con cómo se articulan las expectativas externas y las internas. Se habla también de un orgullo que no se doblega. Si se trata de los tobillos, la situación indica cómo se vinculan las expectativas con la realidad; mientras que más abajo, relacionado con los pies, habla del apoyo, soporte y equilibrio en la vida. Si el dolor se aloja en la frente, esto se aplica a la manera de enfrentar el mundo.
El corazón representa el centro del amor y la seguridad, por lo que sus problemas se vinculan con los afectos primarios. Depende de la manera en que se asimile el mundo se sufrirán problemas en los dientes y las encías. El dolor de brazos indica la incapacidad para abarcar los problemas del mundo. Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas y la presión arterial sube cuando el miedo aprisiona. También influye el lado en que se sienten los padecimientos: el izquierdo es el receptivo, maternal y femenino del ser. El derecho es el masculino, con empuje, orientado hacia el mundo. La tendencia podría indicar un rechazo dentro de la persona hacia los aspectos masculino o femenino, y una necesidad de autoperdonarse, sanar, conciliar o de identificar a quien le activa eso.
Afortunadamente, hasta estudios médicos han confirmado que se puede prevenir e incluso sanar si se identifican la situación ocurrida en el pasado o los sentimientos que se cargan y que no permiten avanzar.

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