Los diputados brasileños votaron ayer por el impeachment de la presidenta Dilma Rousseff, heredera de Lula da Silva, sumiendo en la incertidumbre política a la principal economía latinoamericana, golpeada ya por la recesión.
El Sí al impeachment recogió los 342 votos necesarios (dos tercios del total) para aprobar la moción de destitución, cuando el No obtenía 135 y faltaban por votar 35 legisladores.
La iniciativa alcanzó los 342 votos necesarios, equivalentes a dos tercios de los 513 integrantes de la cámara baja, a las 23.10 (misma hora en la Argentina), cuando se llevaban más de cinco horas de una votación en la que cada diputado disponía de 30 segundos para emitir su voto y argumentarlo.
Ahora el trámite pasará al Senado, que tendrá plazo hasta el 11 de mayo para aceptar por mayoría simple la recomendación de la cámara baja. En ese caso, Rousseff deberá apartarse de su cargo por 180 días, hasta la votación del veredicto en el que la declaración de culpabilidad y la consiguiente destitución precisará dos tercios de los senadores, y mientras tanto asumirá el vicepresidente Michel Temer, quien pasó a la oposición.
La batalla política de la crisis que se arrastra hace un año en Brasil ha sido vencida por Temer y su socio, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, ambos del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), primeros en la línea de sucesión en caso de que el Senado aparte a la mandataria.
Es la segunda vez que un presidente es sometido en el Senado a un juicio político, luego de Fernando Collor de Mello en 1992, a quien se le adjudicó el delito de corrupción, pero para Rousseff el delito imputado de gestión fue haber violado la ley de responsabilidad fiscal.
Los votos de los diputados estuvieron marcados por la pasión y no faltaron los perfiles de muchos opositores que pedían el voto por sus esposas, familias, Dios, Jesús y hasta hubo un diputado, Wladimir Costa, que lanzó papel picado.

"Que Dios tenga misericoria de Brasil, voto sí", dijo Cunha, en el voto más simbólico y poderoso de la tarde, ya que el fue quien en diciembre aceptó el pedido de impedimento de la magistrada y se convirtió en el principal colector de votos, junto con Temer, contra Rousseff.
"Voto por el golpe mlitar de 1964 y por los torturadores de Dilma Rousseff", bramó por su parte Jair Bolsonaro, el principal emergente de las manifestaciones opositoras, que cuenta con ocho por ciento de intención de voto, del Partido Social Cristiano. Bolsonaro felicitó a Cunha por "haber entrado en la historia de Brasil".
Cunha fue con Temer el más repudiado por el oficialismo, que lo llamó "jefe y subjefe de la conspiración", como Rousseff la semana pasada, sobre todo porque el titular de la cámara baja está procesado por cobrar sobornos en Suiza por parte de empresas que hicieron contratos con Petrobras
"Esto es un golpe de Estado, no hubo crimen de responsabilidad en la acusación que se le inventó a Dilma", dijo Rubens Pereira,d el Partido Comunista do Brasil (PCdoB), uno de los pocos que atacó los argumentos del informe del relator Jovair Arantes, que acusó a Rousseff de violar la ley de responsabilidad fiscal.
Jean Willys, del Partido Socialismo y Libertad, votó por el no luego de Bolsonaro y afirmó: "Estoy avergonzado de participar de esta sesión qeu es una farsa contra una mujer honesta, una sesión conducida por un ladrón como usted, Cunha, apoyada por cobardes y torturadores"
Rousseff y el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva siguieron en el Palacio del Planalto (sede del gobierno) la votación y, según interlocutores, quedaron decepcionados por los votos a favor del impeachment de integrantes de partidos que fueron aliados del gobierno hace la última semana.
Desde el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) surgen ahora señales de resistencia en el Senado ya que no quieren permitir la asunción de Temer, por lo que se espera un intento de convocar a nuevas elecciones.
En las calles, las manifestaciones del PT que habían sido mayores en todo el país, hubo decepción mientra que en las concentraciones opositoras se festebaja como en una copa del mundo. "Fuera PT, Fuera PT", gritaban los militantes, que agradecían a Cunha.
Temer, cuando la votación iba 259 a 83, divulgó una fotografía, sonriendo, mirando la televisión, en su despacho del Palacio de Jaburú, con un clima de victoria.
Derrota admitida
Antes, uno de los principales aliados de la presidenta, Orlando Silva, diputado del Partido Comunista do Brasil, había admitido la derrota y que hubo "traiciones" de legisladores que habían prometido lealtad al gobierno y asumió que "promediando la votación la proyección indica que la oposición vencerá".
También el líder de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados de Brasil, José Guimaraes, admitió la victoria de los partidarios del impeachment contra la presidenta. "Los golpistas vencieron aquí en la Cámara", pero "esta derrota provisoria no significa que terminó la guerra", dijo a periodistas Guimaraes, cuando los partidarios de la destitución de la presidenta llevaban una ventaja de más de 200 votos. La apertura de un juicio político de la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT) debe ser ratificada aún por el Senado. L
La moción de impeachmeent debía recoger la aprobación de 342 diputados de un total de 513 (dos tercios). "En un momento como este tenemos que tener tranquilidad, humildad, hablar con el país" dijo Guimaraes. "La lucha continua en las calles y en el Senado", agregó. Rousseff es acusada de manipulación de las cuentas públicas en 2014, el año de su reelección, y en 2015.

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Mario Rubén  CANSECO ZINGARIELLO

Que despropósito de quienes tienen el deber de cuidar las arcas públicas; resulta que cuando las cuentas no son claras y se exige la debida rendición de éstas, se niegan a ser sometidos a investigación y de inmediato tachan a los que reclaman de "golpistas"; si están procediendo de acuerdo a la Ley... Por todos lados se cuecen habas... ¡¡¡ QUÉ LO PARIÓ !!!


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