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Docentes recurren a la meditación en el colegio
Dormidos en el banco, otros distraídos y otros no pueden con la ansiedad.
Muchas de estas conductas no son exclusivas de los adolescentes. Pequeños de 8 años, o tal vez menos también tienen estas actitudes en la escuela. Las razones pueden ser variadas, pero dejarlo pasar no resuelve nada. Es por eso que el colegio Juan Manuel de Rosas en San Lorenzo resolvió tomar medidas. El proyecto -que fue presentado al Ministerio de Educación de la Provincia y también al Programa de Escuelas Abiertas- consiste en clases de meditación y ejercicios que ayudan a los chicos a reducir la ansiedad y mejorar la concentración.
"Durante las reuniones institucionales, los profesores plantean todas las problemáticas que tienen con respecto a los alumnos. Frente a todos los problemas que tienen los docentes, elaboré una selección de las problemáticas, y las separé en tres estratos: distracción, hiperactividad e impulsividad", destacó la profesora de geografía y vicedirectora de la institución Adriana Raskosky a El Tribuno.
Este colegio secundario, como muchos otros de la provincia y de distintas modalidades, presentan situaciones comunes. En el caso del Juan Manuel de Rosas, además, a principios de año fue mal conocido por una pelea entre alumnas en la calle que fue filmada y subida a las redes.
Entre las razones que la vicedirectora detectó, relevando a los alumnos, se encuentra la conducta de estar hasta la madrugada conectados a las redes sociales. "Esto también provoca que lleguen tarde al colegio y con un exceso de información. Están sobreestimulados y eso genera agresión, el querer en forma inmediata todo, el no saber respetar los tiempos", detalló la docente.
A sabiendas que todo lo nuevo genera rechazo, la vicedirectora con el apoyo de la directora de la institución, María Silvia Ojeda, buscó separar lo que es la relajación y las prácticas de ejercicio de yoga con cualquier connotación religiosa. "Queríamos evitar cualquier cuestionamiento o malestar por parte de los padres. Para poder hacer esto hice una investigación que me ayudó a fundamentar la utilización de esta técnica. En la mayoría de los países europeos lo que se hace es aplicar la meditación donde también le sacan toda la connotación religiosa y se la denomina Mindfulness", explicó la docente.
Para llevar adelante la práctica de la meditación, Adriana Raskosky se puso en contacto con la licenciada en Sociología y profesora de Yoga, Soledad Sartor. "En un comienzo Soledad se asustó un poco. Las clases de meditación no superan las 15 personas y aquí íbamos a trabajar con más de 200 chicos, más el personal docente y no docente", agregó.
La primera jornada, de las cuatro que se llevarán adelante en la escuela Juan Manuel de Rosas, se concretó el 12 de mayo. Y para sorpresa de todos fue un éxito.
"No lo podía creer. Los chicos trabajaron, durante una hora y media de meditación y ejercicios de estiramiento, en completo silencio. Fue increíble", dijo más que feliz la profe de Geografía.
Pero para lograr esto, Ojeda y Raskosky tuvieron que trabajar duro. Lo primero fue conseguir los fondos para pagar los talleres de formación y luego, se tuvo que trabajar para conseguir los elementos de trabajo.
En este caso se necesitaban más de 200 colchonetas. Elementos con los que la escuela no contaba. Para eso solicitaron la colaboración de la Secretaría de Deportes -que no dudó en facilitar los elementos-, además los profesores solicitaron colaboración de otras escuelas y los chicos trajeron sus mantas. Con esfuerzo, y de a poco, la primera jornada al fin se concretó.

Más interesados

Raskosky destacó que recibieron llamados de distintas instituciones, principalmente de escuelas primarias. Sin embargo destacó que este tipo de acciones deben ser una política de Estado. "Nuestra propuesta fue presentada al Ministerio y al Programa de Escuelas Abiertas", destacó la profesora.

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