Celia Gómez, quién desde hace varios años se encuentra internada en el sector de Geriatría del hospital Joaquín Castellanos de General Gemes, celebró sus 90 años y dijo estar gozando de muy buena salud.
Esta importante etapa de su vida, la encuentra alejada de sus afectos familiares, pero rodeada del cariño que el personal del geriátrico le brinda.
"Estoy muy bien, no me duele nada, solo la cadera de vez en cuando, pero me siento muy contenta", expresó Celia luego de soplar las velitas.
Ella, al igual que un 80% de los abuelos que residen en el sector de Geriatría, cuentan con todo lo necesario para vivir: una habitación, comida y atención médica, sin embargo les falta aquello que da fuerzas para continuar adelante, el amor de los familiares.
"Lamentablemente a la mayoría no los viene a ver nadie, los traen y de a poco se van olvidando de ellos, hasta que dejan de venir. Verlos en esa situación me impulsó a realizar visitas para compartir mi tiempo con ellos, que lo único que quieren es un cariño", expresó Liliana Santillán.
"Varias personas, que seguramente dieron todo por sus hijos primero y luego por sus nietos, hoy se encuentran totalmente solas", lamentó.
El lento paso de los años, no solo va tiñendo sus pelos de gris, sino también los va transformando en un pequeño problema para la familia, que queda resuelto cuando ingresan al geriátrico. "Siempre hay personas que colaboran, realizan campañas y eso es bueno, pero deberían tener más continuidad", dijo la colaboradora.
Celia resumió su vida diciendo: "Vine a Gemes porque mi padre era ferroviario. Mi padre me dijo: cuando me vaya te voy a dejar esta casita, y así fue", expresó sonriente, con la mirada un tanto perdida.

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