En las alturas de Amblayo, doña Claudia Gabina Ibarra logró reunir esta semana a sus 12 hijos y más de 42 nietos, biznietos y hasta tataranietos en torno a su cumpleaños 91. Fuerte y lúcida, esta mujer es una de las más antiguas queseras del lugar, una herencia casi obligada para los nativos de este pueblo pastoril, que a pesar de ser pequeño y encontrarse un tanto aislado, hizo trascender su nombre a nivel regional por la calidad de sus productos lácteos.
Ya en la década del 30, Gabina ordeñaba las cabras del rebaño familiar y por las noches ayudaba a sus padres a elaborar el queso tan típico de la zona, caracterizado por su alto nivel de humedad impregnado del aroma y el sabor de las hierbas de los Valles Calchaquíes.
Desde tiempos inmemoriales, la quesería constituye una actividad tradicional y relevante en una zona donde cada familia tiene su propio rebaño y elabora el producto de acuerdo a las recetas heredadas generación tras generación. Es decir, cada linaje tiene su sello propio, pero todos comparten con orgullo el ser de Amblayo.
Con el transcurso del tiempo y a medida que su familia crecía, Gabina ingresó como cocinera a la escuela 4.357, la única del pueblo, y allí se jubiló. No hay nadie en Amblayo que no haya disfrutado de sus platos, preparados esencialmente con "amor", como ella misma recuerda.
A pesar de que doña Gabina tuvo que realizar grandes esfuerzos y embarcarse en otras actividades para mantener a sus hijos, puertas adentro siempre siguió separando el suero del cuajo y amasando el requesón artesanalmente, para disfrutar con los suyos sus sabrosos quesos.
En su casa de adobe, lindera con el río, de amplias galerías y rodeada de flores no quiso ser agasajada el viernes pasado en su fiesta de cumpleaños 91, sino que eligió ser la anfitriona. Le alcanzaron y le sobraron las fuerzas para preparar bollos, rosquetes y empanadillas, todo en horno de barro alimentado a leña. Y para animar la celebración, se plantó en medio del patio a cantar coplas y bagualas, acompañada de una antigua caja a la que de tanto en tanto hacía resonar y recitaba : "Planta i'' parra soy Ibarra, soy Ibarra".

El queso artesanal


La centenaria producción de quesos artesanales en Amblayo permite rescatar el saber local. Estas especialidades conservan características sensoriales que son altamente valoradas por los consumidores, de allí su fama.
El pueblito está ubicado en el departamento San Carlos, entre los Valles Calchaquíes y el Valle de Lerma, a 2.290 msnm.
Para llegar a Amblayo hay que tomar la ruta provincial 33, transitar la Cuesta del Obispo y a pocos kilómetros de Piedra del Molino llegar a Cachi Pampa y Ovejería.
Siguiendo este camino es necesario atravesar otra cuesta hasta Isonza, luego Río Salado y de allí un tramo de 20 km hasta Amblayo.
Seguramente, si tiene suerte, el viajero puede llegar a cruzarse con doña Claudia Gabina, que por las tarde suele sentarse a bagualear en el patio de su casa, antes de ingresar de lleno al pueblo.

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