Daniel Herrendorf es filósofo, escritor y presidente del Instituto Internacional de Derechos Humanos de América. Además, fue uno de los redactores del primer Código de Derechos Humanos, una recopilación de todos los tratados que existen a nivel mundial en la materia.
Esta semana estuvo en Salta para participar de la Confederación de Parlamentarios de las Américas, que se realizó en la Legislatura entre el martes y el viernes.
En diálogo con El Tribuno, analizó la crisis migratoria y opinó que Europa tiene reflejos "anti-otros" pero que deja "las tareas sucias" a los que vienen de otros países.
Además, consideró que la mitad de los puestos deberían ser para las mujeres en los tres poderes del Estado y que los tratados internacionales de derechos humanos hasta ahora son declarativos porque no se cumplen.
¿Cómo analiza la carrera presidencial de una persona como Donald Trump en Estados Unidos?
Donald Trump es lo que yo llamaría un error de imprenta en la historia de América. Vamos a recordarlo como una suerte de expresión bufonesca y casi una caricatura de la política. No me preocupa Donald Trump. Me preocupa mucho el Partido Republicano, que bloquea permanentemente todo el progreso social de los Estados Unidos.
Creo que el Partido Republicano está, felizmente, en un proceso casi de suicidio. Eligió a un candidato que está apuñalando al partido, no porque quiera hacerlo, sino porque está en su naturaleza romper todo aquello a lo cual pertenece. Estamos asistiendo a un fin de campaña patético, en el cual el propio Partido Republicano está tratando de despegarse de su candidato.
Paralelamente hay una parte de la sociedad que piensa como Donald Trump...
Hay un sector amplio de la sociedad americana, lo que en Estados Unidos llaman la América profunda... Es el granjero, el agricultor, aquel norteamericano medio, que quiere armarse, que no tiene demasiado interés por los asuntos federales, lo cual no está ni bien ni mal. También el que tiene una formación puritana y vota normalmente por lo que considera que son los valores de Estados Unidos, que al parecer una persona como Donald Trump podría representar.
Probablemente Estados Unidos se deba a sí mismo un debate en torno a la educación, porque le hacen difícil la educación a la población. En Estados Unidos es casi imposible ser universitario.
¿Cómo cree que está actuando la comunidad internacional frente a la crisis migratoria?
Depende de dónde. Europa atraviesa por una crisis de identidad que no es nueva. La segunda guerra mundial no fue una casualidad. Europa era antisemita hace muchísimo tiempo. Por eso pudo existir una amplísima base para el antisemitismo con el franquismo, Hitler, Mussollini, etcétera. Creo que a la guerra militar la ganó Estados Unidos pero a la guerra cultural la ganó el nazismo. Por eso hoy en el Parlamento Europeo hay casi un 30 por ciento de neonazis. Europa tiene un reflejo "anti-otros" muy rápido, muy automático.
En este momento la crisis migratoria más grande es la europea. Europa recibió casi tres millones de inmigrantes este año y está por recibir cinco millones más.
Europa rápidamente cerró las fronteras, salvo Alemania que intentó hacer algo por los inmigrantes. Pero es la crisis que viene. Las mareas humanitarias no se pueden detener. No hay política migratoria que les ponga una barrera a millones de personas que avanzan.
De hecho los países son frutos de mareas migratorias. Plantear el problema de la migración es suponer que la migración es un problema, cuando es un hecho histórico fundamental y esencial para la construcción de las identidades de las naciones.
La migración es un motor en la historia y la mestización que está habiendo en Europa y Estados Unidos es interesante porque vamos hacia el fin de lo que se llama la raza blanca. En realidad estoy en contra de la idea de razas. Me parece que solo hay una raza, que es la humana.
Estados Unidos se queja de la migración pero se aprovecha de ella. No puede vivir sin migrantes. Las tareas sucias y pesadas las hacen los migrantes. En Europa también. En España no dicen "una mucama", dicen "una filipina". Es decir, hasta identifican al migrante con la tarea sucia. Parece que no contrataran a una persona sino a un músculo.
En Buenos Aires se debate actualmente la idea de establecer un cupo del 50 por ciento de mujeres en el Poder Legislativo. Hay argumentos que señalan que es igualmente discriminatorio determinar que las mujeres deban tener la mitad de los cargos por obligación. ¿Qué le parece?
Soy favorable al 50 por ciento. El proyecto del Código de Derechos Humanos del Instituto Internacional de Derechos Humanos que presido establece el 50 por ciento para todos los poderes del Estado. La razón es muy sencilla: en el universo la mitad somos varones y mitad mujeres.
La experiencia argentina del cupo del 30 por ciento de la década del 90 fue el mejor ejemplo de que es bueno que esto suceda porque la mujer se ve invitada y empujada al cargo público. Es como si el Estado creara una escuela de formación política para mujeres.
En Uruguay ya existe una experiencia en la legalización del aborto. ¿Cree que en Argentina estamos en condiciones de debatir sobre este tema?
No lo sé. En este punto cada sociedad debe decidir lo que crea conveniente. Es un debate muy complejo que toca muchas aristas. Tienen que involucrarse todos los sectores. Hay que ser muy cuidadosos con el tema.
¿Cómo es el proyecto para que haya un Código de Derechos Humanos en cada país?
Partimos de la base de que existe una enorme cantidad de tratados en el mundo entero en materia de derechos humanos. Si uno lee todos los tratados internacionales que están vigentes parecería que vivimos en un mundo maravilloso pero esos tratados no se cumplen por distintas razones.
Estamos acostumbrados a nuestros propios códigos y no a los tratados internacionales. Cuando un juez dicta una sentencia la dicta en base a los códigos y leyes internas, no a tratados internacionales.
Pensamos que, para resolver este problema, lo mejor era incorporar todos estos derechos en un solo texto normativo codificado separado por temas y desarrollado punto por punto.
El objetivo es poner en marcha los derechos humanos, que no sean solo declarativos. Y para eso cada país debe sancionar un código de derechos humanos conforme a sus singularidades políticas, sociales y culturales.
Nuestra actividad, desde el instituto, es presentar el Código de Derechos Humanos en todos los países de América.
En Argentina hay un sector que viene pidiendo que algunos de los que fueron condenados por los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cumplan las penas en prisión domiciliaria por sus edades o por sus enfermedades. ¿Qué cree de eso?
Sobre cada uno de esos casos debe decidir el juez competente. Hay casos en que no amerita porque están en condiciones de cumplir con la condena y otros en que sí. Es una decisión que debe tener cada juez individualmente.
.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia


Osvaldo castro
Osvaldo castro · Hace 1 mes

Este sujeto esta muy desinformado y lo que dice no se ajusta a la realidad. Hablemos de lo real de lo que dice trump y hillary Trump: trump ha afirmado claramente su intención de poner fin a la peligrosa demonización de Putin para desarrollar relaciones comerciales con Rusia, lo que sería positivo para Estados Unidos, para Europa y para la paz mundial. Y ESTO LO DIJO CIENTOS DE VECES. Hillary : trump ama al dictador de putin (ella esta expresando su odio por putin con el cual ya tuvo problemas en el pasado, ademas al tratarlo de dictador va a ser dificil en el futuro llegar a un acuerdo) Ella es el principal motivo de preocupación. Clinton promete apoyar más a Israel contra los palestinos. Está totalmente comprometida con la alianza de facto entre Arabia Saudí e Israel que tiene como objetivo derrocar a Assad, fragmentar Siria y destruir la alianza chií entre Irán, Assad y Hezbolá. Esto aumenta el riesgo de confrontación militar con Rusia y Oriente Medio. Al mismo tiempo, Hillary Clinton defiende una política beligerante hacia Rusia en su frontera con Ucrania. Los medios de comunicación de masas en Occidente se niegan a darse que cuenta que muchos observadores serios, como por ejemplo John Pilger y Ralph Nader, temen que Hillary Clinton nos conduzca, sin advertirlo, a la Tercera Guerra Mundial. RESUMEN: Muchos observadores serios como por ejemplo John Pilger y Ralph Nader, temen que Hillary Clinton nos conduzca, sin advertirlo, a la Tercera Guerra Mundial. Nada mas que rusia y EEUU juntas llegan al 96% de todas las armas nucleares del mundo, asi que si gana clinton vayansen preparando comprando alimentos enlatados


Se está leyendo ahora