Una de las dudas de un Gobierno de Donald Trump es quién va a formar parte de él. Nadie en el mundo académico le apoya. Nadie en el mundo de la empresa le apoya. Nadie en el mundo de la política le apoya. Nadie en su propio partido le apoya. Nadie en previos gobiernos, demócratas o republicanos, le apoya. De los cinco presidentes vivos -tres demócratas, dos republicanos- ninguno lo ha votado. Sólo le han apoyado -en las urnas, aunque no en público- el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y, un poco más en público, el del Senado, Mitch McConnell. Apenas dos periódicos en todo EEUU le respaldaron. Uno de ellos, el diario oficial del Ku Klux Klan. Ningún periódico relevante le apoyó. El segundo mayor diario del país, USA Today, pidió a sus lectores, por primera vez en su Historia, que no votaran por Trump. La revista The Atlantic también reclamó el voto por Hillary. Era la tercera vez en sus 156 años de Historia. Los precedentes: Abraham Lincoln, en 1860, y Lyndon B. Johnson.
Sólo le apoyan los votantes, claro está.Trump ha violado una por una las reglas de oro de toda campaña electoral. No es sólo que haya insultado a los votantes. Es, también, que no ha llevado a cabo encuestas serias, no ha organizado a los votantes para ir a las urnas, ha cambiado de equipo electoral tres veces, y apenas ha invertido en anuncios de televisión. En otras palabras: no sólo ha desafiado a la gente que manda, sino que también se ha reído de los procedimientos que en teoría sirven para ganar elecciones. Trump ha demostrado ser una fuerza de la naturaleza que ha derribado la estructura política y económica de EEUU. Lo ha hecho solo. Y, si, después de las elecciones deberá hacer algo parecido: gobernar solo, escribió hoy Diario El Mundo de España.

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