La Municipalidad de Tartagal donó a la localidad de El Galpón 500 bolsas de cemento para que sean utilizadas en la reconstrucción de edificios públicos o viviendas particulares que sufrieron gravísimas consecuencias producidas por el temblor que semanas atrás dejó como saldo cuantiosos daños materiales y una víctima fatal en esa localidad del departamento Metán.
El intendente de Tartagal, Sergio Leavy, explicó que "si bien en un primer momento pensamos en colaborar con maquinaria pesada, creemos que de mucha más utilidad les serán a nuestros hermanos galponenses los materiales de construcción que serán utilizados para la reconstrucción de viviendas particulares o edificios públicos".
"En Tartagal sabemos lo que son los embates de la naturaleza; ya lo hemos vivido en el año 2009 cuando se produjo un aluvión de lodo que dejó un tercio de la ciudad tapada de barro. Esa vez, la solidaridad de toda la provincia se puso de manifiesto desde el primer momento y hoy, que hay hermanos salteños que están sufriendo, debemos devolver con hechos concretos ese gesto", remarcó el jefe comunal.
Leavy precisó además que "la donación se hizo mediante una ordenanza Ad -Referéndum del Concejo Deliberante y, seguramente, serán muchos más los municipios que se sumarán a esta movida para ayudar a quienes están pasando por un momento muy difícil".
El recuerdo del intendente Leavy de lo ocurrido en febrero de 2009 en Tartagal, hizo que muchas personas presentes en la rueda de prensa volaran con sus mentes a aquellos días aciagos en que varios miles de personas se quedaron en pocos minutos sin nada de nada.
Sucedió que unos troncos endicaron el agua del río Tartagal apenas un par de kilómetros aguas arriba del viejo puente ferroviario, que corría casi pegado al carretero, en el acceso sur de la ciudad.
Por la presión del agua ese dique precario cedió y corrió embravecido aguas abajo, hallando los pilares del puente ferroviario como nuevo escollo.
En menos de un minuto la fuerza del agua barrió con la estructura de principios del siglo pasado y de milagro no hizo lo propio con el puente carretero. Ese minuto fatal alcanzó para que el lodo borrara un tercio de la ciudad de Tartagal.

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