La lluvia de la noche del domingo trajo consecuencias dolorosas. Dos familias quedaron evacuadas tras la rotura de los techos de sus viviendas.
El temporal se sintió fuerte en el este de la ciudad capital y las afectadas fueron una familia de barrio Policial y la otra de villa El Sol.
"La familia Tabarcache, del El Sol, llegó a la 1 (del lunes) en medio del temporal. La familia Figueroa vino de Policial a las 3. Tenemos a 11 personas evacuadas", dijo Marta Yebara, que es la coordinadora del Centro de Desarrollo Comunitario San Juan Bautista, de Villa Juanita.
En el lugar estaba María Figueroa con su bebé de dos años. Ella vive en una casa en la que habitan dos familias. A la parte en donde vive con su padre se le vino abajo el techo.
"Mi papá ya se fue temprano a ver cómo quedó la casa, pero en principio se nos mojaron las camas y la ropa", le dijo María a El Tribuno, que llegó hasta el Centro de Villa Juanita.
También llegó la secretaria de Acción Social de la Municipalidad de Salta, Guadalupe Colque, acompañada de un equipo de la Cooperadora Asistencial. Allí estuvieron también con parte de la familia Tabarcache, quienes fueron los más afectados.
Angélica contó llorando que perdieron todo. Dijo que la lluvia empezó a las 11 y que comenzaron a ceder los tirantes tras la intensa precipitación.
"En un momento escuchamos una explosión y salió mi hija gritando de su habitación; la pared se le había venido abajo. Todos comenzaron a gritar y no sabíamos qué hacer. Mi marido dijo que salgamos de la casa porque se venía abajo y no pudimos sacar nada, solo el televisor", dijo Angélica, mamá de 5 hijos.
La familia salió corriendo hasta el destacamento policial de villa El Sol y los efectivos trasladaron a la mujer y a tres hijos hasta Villa Juanita. Los dos hermanos más grandes y el padre quedaron apuntalando lo que podían.
Ayer, antes del mediodía, la gente de la Cooperadora Asistencial acompañó a Angélica a regresar a su casa para evaluar con más tranquilidad los daños que ocasionó la lluvia.
"Vamos a analizar cómo llevaremos a cabo la reconstrucción del hogar. Vamos a colaborar en cuanto a la incumbencia de la Cooperadora, pero lo primero es la regularización de la titularización del lote, porque es necesario para cualquier acción", dijo la jefa del Servicio Social de la Cooperadora, Adela Delfín.
Otros casos
En tanto desde el área de Prevención y Emergencia de la Municipalidad capitalina dieron cuenta de la inundación en una vivienda particular ubicada en el pasaje Yapeyú entre San Martín y Urquiza, y en otros cinco domicilios de la zona, tradicionalmente inundable. También hubo anegamiento en la calle San Luis al 1400 y los vecinos decidieron subir sus automóviles a la plaza Gurruchaga para evitar que el agua los afecte.
Otro de los barrios que se inundó fue Limache. Nuevamente el agua ingresó en gran cantidad a las casas por la basura que tapan los desages.
El barrio San Benito también estuvo afectado por el agua y por los años de obras de canalización inconclusas.

El agua no le dejó nada
La mesa estaba servida con los alimentos que iban a cenar. El arroz, las bebidas y los platos quedaron intactos, como si hubiera ocurrido todo de repente.
Unos tirantes de madera liviana con un techo bajo de chapa, las paredes con el revoque húmedo y el barro que ingresó a las habitaciones fue lo que encontraron los funcionarios municipales y El Tribuno al entrar en la casa de Angélica, en calle Márquez Miranda.
Ella no contuvo el llanto ni un minuto al ver lo que quedaba del techo apuntalado, su lavarropas destruido y un respaldo de cama partido en dos.
El resto es todo desgracia enlodada. Camas, roperos, papeles, ollas y muebles. Solo se salvaron las máquinas que revelan el oficio de panadero del padre y los hijos mayores. Lo que pudieron salvar estaba arriba de la amasadora y el horno.
Después, nada más. Esa combinación indefectible de pobreza y naturaleza se llevó todo, menos el llanto desconsolado de Angélica.
Pronóstico para el resto de la semana
Las temperaturas máximas oscilarán entre los 30 y los 32 grados. El Aeropuerto Martín Miguel de Güemes informó que durante las casi cinco horas que duró el temporal cayeron 70 milímetro de agua.
"Eso significa que fue un tormenta importantísima", dijo el meteorólogo Ignacio Nieva.
Y en realidad fue tan importante que hizo superar la media de la temporada de lluvias.
"Ahora sí se puede decir que está lloviendo más de lo normal. Desde que comenzó la temporada de lluvias, el 10 de octubre, hasta el 10 enero había déficit de precipitaciones. Pero desde el domingo todo cambió", dijo Nieva.
El especialista dijo que hasta el fin de semana no habrá tormentas fuertes, ya que por los cambios en los vientos se experimentará una disminución en el vapor de agua. Sostuvo que las temperaturas máximas oscilarán entre los 30 y 32 grados y las mínimas entre 17 y 19.

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