Dos sismos de 5,4 y 6,1 grados en la escala de Richter volvieron a golpear ayer a Italia, tras el terremoto que en agosto pasado dejó casi 300 muertos, y se sintieron con fuerza en casi todo el país y en Roma, donde se debió evacuar la Cancillería argentina, aunque sin víctimas fatales en las primeras horas.
Tras un terremoto de 5,4 grados registrado a las 19.10 locales (14.10 de Argentina) en la localidad de Castelsantangelo sul Nera, a casi 200 kilómetros de Roma, un segundo sismo de 6,1 grados y a menos de 9 kilómetros de profundidad volvió a golpear al país.
En Ussita, a 130 kilómetros de la capital y la localidad más cercana al epicentro del segundo sismo, la situación resultó "apocalíptica", reconoció el alcalde Marco Rinaldi.
"El último sismo fue terrible, largo y de una violencia inaudita. Cayeron paredes de algunas casas y la fachada de una iglesia. Fue el terremoto más grande de mi vida, una cosa inaudita, terrible. Es una situación apocalíptica", agregó el jefe comunal a la prensa.
Por los sismos, las clases fueron suspendidas en varias ciudades.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora